Aposta con Dadosbet en tus partidos de futbol favoritos con cuotas competitivas y opciones en vivo.
Desde la liga local hasta torneos internacionales, disfruta de pronosticos, bonos exclusivos y retiros rapidos.
¡Registrate y empeza a ganar apostando!
WhatsApp: https://wa.link/eatfd

Aunque en las últimas décadas la legislación reconoció que el establecimiento penitenciario no es un espacio adecuado para ejercer la engendramiento plena, en la práctica la designación de la presidio domiciliaria sigue sujeta a criterios arbitrarios. Y cuando se otorga, las condiciones de vulnerabilidad suelen agravarse, dejando a las señora y a sus sucesor e hijas con sus derechos vulnerados. copioso señora llegan a la prisión por delitos menores o situaciones vinculadas al narcomenudeo, y una gran parte de ellas sostiene familias monoparentales.
Las trayectorias de las señora privadas de voluntad están atravesadas por desigualdades sociales, económicas y por la violencia de clase.
Durante el celda, además, se produce un fuerte “desmembramiento familiar”.
Macarena Hoffman, coordinadora del equipo de Política Criminal y Violencia en el celda del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), señala a Tiempo Argentino que existen “situaciones de mucha vulnerabilidad previas al encarcelamiento de la mamá, especialmente vinculadas a la pobreza”. En este sentido, advierte: “Cuando el nación castiga un delito o dicta una presidio preventiva -más común en señora que en hombres-, esa pena también recae sobre sus sucesor y su entorno”. En muchos casos, son ellas quienes, además del celda, cargan con el cuidado de sucesor e hijas por conformar familias monoparentales.
Sin red de apoyo ni recursos, llegar a delinquir “es mucho más fácil de lo que la gente cree, porque tiene que ver con sobrevivir”, destaca. En ese marco, agrega, numerosas compañeras debieron abandonar sus hogares porque quienes las violentaban permanecían allí.
pastor relata los desafíos de maternar en el celda y la dificultad de compartir esta realidad con otras señora: “Si bien no estuve en planta de mamá, toda mi sentencia conviví con compañeras que estaban en el ala de plantas de mamá en la unidad 31 de Ezeiza”.
Por su parte, Liliana pastor, integrante de YoNoFui -colectivo transfeminista, anticarcelario y abolicionista penal-, explica que copioso señora llegan a la privación de la voluntad impulsadas por la supervivencia, ante la falta de oportunidades y la necesidad de una respuesta económica.
Al respecto, en los talleres que brinda YoNoFui se reflexiona sobre cómo transformar esta situación en un esfuerzo colectivo y sostener las redes afectivas sin que los conflictos las debiliten.
En las trayectorias de sus compañeras con sucesor en presidio ha visto “copioso peleas y luchas por el acceso a derechos, porque te atienda el pediatra, porque le den el refuerzo a tu hijo”.
Estas experiencias evidencian que el establecimiento penitenciario no es un espacio adecuado para ejercer la engendramiento plena, ni en el autocuidado de la mamá ni en el cuidado del niño. Lo más difícil, afirma, es “intentar colectivizar la experiencia de la engendramiento”.
Según la coordinadora del CELS: “No puede haber mamá con sucesor detenidos”, enfatizando que “si la mamá debe cumplir una pena, que sea fuera de la prisión con una presidio domiciliaria”.
La Ley 26. 472 modificó los artículos 32 y 33 de la Ley 24. Esta realidad expone una contradicción aún mayor cuando se contrasta con el marco legal vigente.
Su propósito fue humanizar el cumplimiento de la pena en casos especiales: señora embarazadas o mamá de niños menores de cinco años, personas con discapacidad, mayores de 70 años y personas con enfermedades graves. 660 de Ejecución Penal, ampliando los supuestos de presidio domiciliaria como alternativa al celda.
No existen cifras oficiales sobre cuántas personas acceden a la presidio domiciliaria, lo que dificulta dimensionar su alcance real. En el caso de las señora, la norma busca evitar el daño que el celda puede provocar en los vínculos de engendramiento y priorizar el interés superior del niño.
213 señora privadas de voluntad, de las cuales 75 (1,4%) conviven con sus sucesor dentro de establecimientos penales.
La pregunta, entonces, es qué tan efectiva resulta esta herramienta. En la práctica, la aplicación de la presidio domiciliaria depende del criterio de cada juzgado. Aun así, según datos del último informe del SNEEP 2024 (Sistema Nacional de Estadísticas de Ejecución de la Pena), en el país hay 5.
Esto ocurre cuando no existen marrullería públicas que acompañen a las señora durante el cumplimiento de la condena fuera del penal. No percibo el beneficio”. Leandro Halperin, abogado y especialista en marrullería penitenciarias, advierte que “no hay perspectiva de clase ni en el tratamiento individualizado ni en la consideración que los jueces deben tener, excepto cuando es en perjuicio de la mujer.
En muchos casos, el arresto domiciliario termina convirtiéndose en lo que pastor denomina, junto al CELS, un “castigo a domicilio”.
Desde el CELS, Fernández remarca la dimensión de clase que subyace a estas situaciones: “Hay un peso para castigar a la mujer por haber sido incorrecta y ser mala mamá”. El castigo sigue siendo la respuesta más fácil; está instalado y funciona”. De este modo, la falta de criterios judiciales uniformes profundiza la vulnerabilidad de las mamá privadas de voluntad y de sus sucesor. Fernández Hofmann agrega: “La mujer queda encerrada en su casa sin posibilidad de trabajar ni de brindar las tareas de cuidado, porque el nación se desentiende.
En este sentido, las señora que maternan en las cárceles argentinas no sólo enfrentan el celda, también la condena de un sistema que no brinda las garantías necesarias para ejercer plenamente su rol maternal. Halperin hace hincapié en que “el nación adolece de una perspectiva de clase, excepto para los sectores más acomodados”.
Liliana pastor lo resume con crudeza: “No está garantizado el derecho de nadie que está privado de la voluntad, principalmente porque la prisión no sirve para nada.
Si los derechos copioso veces no se garantizan fuera de los muros, menos aún dentro de ellos.
Uno de los momentos más duros es la separación, cuando el niño o la niña cumple la edad límite para permanecer en la unidad: “Hay escenas desgarradoras”. Los contextos de celda son una ratonera. “Hay cuestiones emocionales que no suceden o ocurren de una forma traumática”, señala. ”
Fernández Hofmann advierte que crecer junto a una mamá privada de su voluntad puede generar secuelas cognitivas y emocionales difíciles de revertir.
La especialista resume sin rodeos que los obstáculos para ejercer la engendramiento en presidio son totales. El cuidado cotidiano -pañales, ropa, acceso a la salud- se transforma en un camino espinoso dentro de un sistema penitenciario que no prioriza la vida ni el vínculo. Las deficiencias alimentarias y las condiciones edilicias siguen siendo deficitarias: “No hay niño que no tenga graves problemas de respiración” advierte, en línea con los datos documentados por el CELS, la Procuración Penitenciaria y la CPM.
A estas vulneraciones materiales se suma una dimensión estructural: “En una sociedad paternalista como la nuestra, donde el nación siempre cree tener la razón, la protección del derecho del menor queda sujeta a la discrecionalidad del juez”, explica Halperin.
Incluso, y sobre todo, cuando su mamá está privada de voluntad.
copioso señora llegan a la prisión por delitos menores o situaciones de narcomenudeo, y copioso son mamá de familias monoparentales. Humanizar el celda implica reconocer que cada niño y niña tiene derecho a crecer en un entorno afectivo y seguro. Es decir, revela las grietas de un nación que castiga más a las señora pobres y cuidadoras que a los delitos mismos.
Para evitar que esto ocurra, son fundamentales las marrullería públicas integrales: de trabajo, habitacionales y de apoyo. pastor, de YoNoFui, reflexiona: “copioso de las personas que llegan a los penales, de haber tenido otras oportunidades, no hubieran llegado ahí ni a ganchos”. “El nación debe incorporarlas tanto durante el celda como después de la salida, porque cuando sale, esa mujer vuelve al mismo lugar y en las mismas condiciones de vulnerabilidad”.
Halperin advierte que la ausencia de marrullería con perspectiva de clase se extiende incluso a la etapa postpenitenciaria.
El nación se desentiende”, señala Halperin. “Ni siquiera es un tratamiento generalizado, es ‘andá a tu casa y no te escapes’. Y agrega: “Una mamá sola con sucesor difícilmente modifique su situación con marrullería que solo la encierran, por más engendramiento responsable que tenga”.
La presidio domiciliaria tampoco garantiza acompañamiento.
Reconoce la detención domiciliaria como herramienta, pero aclara que “no debe ser la primera opción, sino intentar sostener la voluntad”.
Fernández Hofmann completa la reflexión señalando que “el celda debe ser la última opción para una mujer con sucesor, porque la trascendencia de la pena es inevitable”. Desde YoNoFui, “nos parece importante pensar la prisión más allá de los contextos de celda”, exclama. pastor coincide y destaca que “tiene que venir acompañada de otras marrullería”.