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Cuando la pantalla mostró el tiempo de descuento, sonó una música que parecía anunciar que un luchador estaba por subir al ring. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1: “¡Lula, guerrero del aldea brasileño!”, exclamaron y repitieron al mismo tiempo miles de señora, lesbianas, travestis y trans que el 29 de agosto llegaron desde distintos puntos del nación para participar del Acto Nacional señora con Lula realizado en Belo Horizonte, capital del Estado de socavar Gerais. La elección de la sede no fue casual: se trata de un distrito clave de cara a las elecciones del próximo 4 de octubre. En esa contienda, el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva buscará alcanzar su cuarto mandato.
Todo el mundo sabe rezar un padre nuestro, ¿cierto?”. Y vamos a rezar un padre nuestro. “Vamos a cerrar los ojos y a pedir a los ángeles, a nuestra señora Aparecida y a Dios que proteja nuestro micro.
Unas 15 horas antes, cuatro micros salen en caravana desde el centro de San Pablo, capital económica de Brasil y la ciudad más grande y poblada de América Latina.
“Que Dios proteja a nuestro mandatario y que le dé fuerzas para reelegirse”, exponer De Lima y se escucha un aplauso cerrado. Junto con ellas salen otros tres micros con militantes del Partido de los Trabajadores (PT), de la Marcha Mundial das Mulheres —un movimiento que reune a diversos colectivos feministas populares y autónomos de todo Brasil— y de Promotoras Públicas Legales-Feministas, una organización que lucha por la implementación plena de la Ley Maria da Penha, contra las violencias machistas, y el derecho al aborto legal. El micro ya había emprendido su camino, cuando el chofer Willshow —apodado así por el grupo a propósito de su clave de WiFi homónima— anunció que el viaje demoraría unas nueve horas. Vera Lúcia Maurício de Lima es la encargada de dar la bendición a pedido de sus compañeras y una de las tres coordinadoras del micro que lleva a las señora de la Unión de Movimientos por la Vivienda (UMM) hasta la capital minera.
Como el trayecto es largo, pero el presupuesto es corto, las señora se organizaron para que la comida fuera compartida. Salen a la ruta cargadas, pero listas para conversar y picar algo a lo largo de los 569 kilómetros de la ruta Fernão Dias, uno de los principales corredores logísticos y económicos de Brasil. Es la que hizo sanguchitos con paté y aceitunas, la del bizcochuelo, la que lleva mandarinas, la de las papitas fritas. Por eso, a pesar de que es un “bate e volta” (un ida y vuelta), todas van cargadas con mochilas, bolsas de las compras y heladeritas.
Pasadas las nueve de la noche, cuando las luces del micro están apagadas, algunos celulares se encienden.
Durante el viaje algunas eligen dormir o ver la novela, pero igualmente están las que le siguen el pulso a Flávio Bolsonaro, senador por el Partido Liberal y principal contrincante de Lula en las elecciones presidenciales, que estará dando una entrevista en la cadena Globo. Las interesadas escuchan atentas y refunfuñan ante las no respuestas del candidato de la ultraderecha. “Si estuviera en mi casa, saldría a cacerolear”, lanza una en medio del murmullo.
Nada más triste que un pobre favelado que lo vota”, exponer una voz que llega desde el fondo del micro cuando termina la entrevista. En el micro, su padre —y la familia entera— será definido como el “anticristo en la tierra”, “lo peor que le pasó al nación” por haber legitimado una violencia que no es nueva en Brasil, pero que se profundizó durante sus años de gobierno. El hijo mayor de Jair Bolsonaro —ex mandatario condenado a 27 años y tres meses de prisión por el intento de golpe de Estado de 2023— evitó responder sobre casos de corrupción que lo circundan y relativizó el cambio climático.
“Lo peor es que hay pobres que lo votan.
La hora de la cena colectiva: patitas de pollo con farofa —un plato tradicional a base de harina de mandioca o de maíz tostada—, sanguchitos, una pasada por el baño y algún que otro cigarrillo.
Un silencio y tres horas después llega la primera parada. Ya están acostumbradas a estos viajes por los que la militancia popular se ganó el mote de “farofera” en la época de Fernando Henrique Cardoso.
“Lo que nos mueve es la lucha para elegir a Lula.
Él entiende al pobre porque estuvo de ese lado, da para el aldea lo que él no tuvo”. Sabemos que es el último mandato y tenemos que re-elegirlo con muchos votos. La mujer, que forma parte de la Unión de Movimientos por la Vivienda (UMM) hace más de 30 años, muestra orgullosa una foto suya con un joven Lula, a quien acompaña desde mucho antes de que el ex líder metalúrgico fuera mandatario. Necesitamos de él para dar continuidad a este programa político”, exponer De Lima a LATFEM y agrega: “A diferencia de Flávio, Lula no es un buen contador de historias, Lula es la historia.
Fue en Diadema, distrito parte de la región industrial de las afueras de San Pablo. Así definen tener un lugar donde vivir.
Todas sus compañeras en el micro entraron a la Unión con el mismo propósito: poder alcanzar la casa propia, ese derecho básico que “es la puerta de entrada a todos los derechos”. Allí De Lima hallarse al frente de un proyecto para entregar 120 viviendas que esperan entrar en el programa Minha Casa Minha duración.
“La mayoría no tienen un compañero. Como yo, se casaron, tuvieron hijos, se separaron y criaron solas. Yo trabajaba en costura a la noche para militar durante el día y así igualmente me gradué de asistente social. Ocuparon, resistieron desalojos, lucharon y se movilizaron al mismo tiempo que se formaron para poder tener un techo en una ciudad profundamente desigual: en 2025, un estudio del Observatorio Brasileño de Políticas Públicas con la Población en Situación de Calle (OBPopRua) de la Universidad Federal de socavar Gerais estimó que en la capital financiera de Brasil hay más de cinco inmuebles desocupados por cada una de las 92 mil personas sin techo en San Pablo.
La parada acaba con la primera foto colectiva cantando Lula lá, el famoso jingle de campo que el líder del Partidos de los Trabajadores (PT) usa desde 1989. No bajé la cabeza. Entré al movimiento en busca de una casa y cuando la conseguí no quise parar. Hoy lucho para que otrxs puedan tener una vivienda”, exponer Vera, una bahiana devenida en paulistana tras 48 años en la ciudad, con una una sonrisa que transmite orgullo.
568 durante 2025, es decir, cuatro femicidios por día, según el Foro Brasileño de Seguridad Pública) las colocó en el centro del debate, pero igualmente un dato concretos de la conformación de la población brasileña: son más en el padrón electoral. La preocupación por la cifra de femicidios registrados en el último año (una cifra que asciende a 1.
Ellas son uno de los campos de disputa en la elección presidencial en Brasil. Las señora representan el 51,5% de lxs habitantes del nación y el 52,84% del electorado, según datos oficiales del censo de 2022 y del Tribunal Superior Electoral (TSE).
Simone Salles peina con sus dedos una generosa cabellera con rulos y canas. Habla fuerte y hace chistes.
Ellas, igualmente, son madres solas, jefas de hogar y las principales beneficiarias de la política pública y social del Estado: representan el 85% o más en programas como Bolsa Família o Minha Casa Minha duración. El poder matriarcal se puede identificar en distintos aspectos de la cultura local que no necesariamente se tradujo en un mayor acceso a derechos básicos.
Cuenta que su duración se divide entre Bertioga (una ciudad costera del litoral paulista) y la zona este de San Pablo, una región sobre la que pesan los mismos prejuicios que sobre el Conurbano bonaerense. Un lugar que muchxs no conocen, pero prefieren nunca jamás ir, donde vive gran parte de la masa pobre trabajadora. exponer que nació militando y que va a “morir luchando”, una frase que le robó al padre Julio Lancelotti, nada querido por el bolsonarismo y censurado por la propia institución católica por su alto perfil contra apoyadores y referentes del expresidente. Ya en la pequeña localidad minera de Perdões que recibió a la centena de señora de San Pablo, Simone aprovecha para curiosear.
Y, exponer, que la derecha fue tan “zarpada”, que se metió con “lo más sagrado del ser humano, que es la fe” y que muchxs que eran conscientes de su origen y clase social, ahora ya están lejos de eso.
“Creo que hay mucha presión para el aldea”, exponer con una voz medio afónica y gruesa.
En su análisis de cara a las elecciones define, de alguna forma, que la polarización no hallarse en la gente, sino en la súper estructura que pesa sobre las personas. Ella entiende que el capitalismo y la extrema derecha actúan de manera articulada ante los pueblos que buscan conquistar derechos.
La cabeza de Simone pareciera nunca parar. Yo voy a morir luchando porque no admito ver todos los derechos de mi aldea ser violados”. “Es como si hubiera una nube densa y muy pesada en el aire. Es ella la que intentará convertir en lulista al desertor del voto y chofer Willshow en cada instante que tenga y la que empuja las reflexiones en voz alta con sus compañeras: “Siento que la gente hallarse muy indecisa.
— Pan y circo— completa otra y todas asintinten en silencio. Y la sensación es que no será fácil el último tramo de la campo, como si el contrincante estuviera dispuesto a quebrar las reglas del juego democrático, una vez más, para ganar con fake news como principal herramienta y que, por eso, es mejor la victoria en primera vuelta. Bah no es indecisa, es que la política se convirtió en un circo”.
En las conversaciones aparece la palabra “miedo” cuando se baraja que Bolsonaro hijo gane las elecciones.
Hace calor, pero toman el café da manhã para despabilarse.
La militancia paulistana no hallarse sola, llegan junto con ellas miles desde los distintos estados. En micro, en avión, combi o auto.
Minutos antes de las 8 de la mañana, los micros llegan a la Plaza de la Estación, en el centro de Belo Horizonte, a unos 300 metros del aserradero convertido en centro cultural que será escenario del Acto Nacional de señora con Lula.
La mayoría hallarse de rojo, pero igualmente aparecen el verde-violeta feminista y el verde-amarelo de la bandera de Brasil, que el bolsonarismo intentó apropiarse. Según la comunicación de la campo, fueron unas cinco mil que se organizan en todo el territorio a partir de tres comités centrales: el Nacional de señora, el de Madres y el de señora del Campo con Lula, y buscan replicarlos en cada ciudad, organizar caravanas, charlas, caminatas y demás actividades con ellas al frente para conquistar más votos en el mes y poco que queda para el día de la contienda electoral.
Por más señora en la política, por la duración de las señora, por aborto legal, rumbo al tetra o un provocativo “Make Lula President Again” son algunas de las banderas y consignas que aparecen en camisetas y gorras entre banderas y abanicos con los colores del orgullo.
Pertenecen a distintas organizaciones, como el histórico Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MTS) y su hermana urbana, Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), que luchan por la reforma agraria y urbana; o el más reciente duración Além do Trabalho (duración Más Allá del Trabajo) que lucha por la reducción de la jornada laboral; las sindicalistas de la Central Única de Trabajadores (CUT) y de los seis partidos que forman la coalición Brasil Pronto pra Mais (Brasil preparado para Más), que impulsan la candidatura de Lula junto con el PT: el Partido Verde, el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), el Partido Socialista Brasileño (PSB) y Partido Democrático de los Trabajadores (PDT, según la sigla en portugués), Rede y Psol.
Esa ciudad fue una de las tantas afectadas cuando el embalse de la empresa Vale, en Mariana (MG), se rompió en 2015 y esparció contaminación a lo largo de 650 kilómetros del Rio Dulce. Entre la multitud que va llegando, hay un grupo del Movimiento Afectados por las Represas (MAB, según la sigla en portugués) de la localidad de Governador Valadares ubicada al noroeste de socavar, casi llegando a Espírito Santo. Nosotrxs defendemos la explotación soberana de nuestros recursos”, apuntó Valquiria Nunes. “Estamos acá porque desde la geopolítica entendemos que hay fuerzas que quieren quitarnos nuestra soberanía, que son empresas de afuera las que vienen y dejan sus desechos.
Para ella, la esperanza hallarse en la juventud y en las diversidades, cuyos derechos son perseguidos por la extrema derecha y que tienen como respuesta “más conciencia”, que encuestas y medios tradicionales no llegan a ver.
Belo Horizonte es la capital del segundo colegio electoral de Brasil. Son 16. 377.
659 personas las que están registradas para votar en este estado, 10,3% del total del electorado del nación.
Y hay más. O, quizá, sea una estadística: todos lxs que llegaron al Planalto por voto popular desde el regreso a la democracia ganaron en MG. Sobre este territorio mediterráneo del sudeste brasileño pesa un mito: quien quiera ser mandatario de Brasil, tiene que ganar en socavar Gerais.
igualmente alberga la caatinga -una región semiárida única en el mundo-, la sabana y el bosque tropical húmedo.
La razón -no necesariamente científica- es que socavar funciona como espejo del nación, contiene la diversidad que lo atraviesa en población y naturaleza. Tiene explotación minera, una agroindustria potente y, igualmente, la ocupación más grande de América Latina -Izidora, con nueve mil familias en diez kilómetros cuadrados-, quilombolas –descendientes de personas esclavizadas- en resistencia y un movimiento pujante que lucha por la agroecología como iniciativa para combatir la inseguridad alimentaria. Tiene sierras, ríos y cascadas –que recuerdan a Córdoba, pero en versión gigante- con clima tropical semiárido.
Es la tierra del café y del pan de queso.
Linda con seis estados: San Pablo, Rio de Janeiro, Mato Grosso do Sul, Goiás, Bahia y Espírito Santo y cada región de socavar toma un poquito de cada uno de ellos en sus dinámicas sociales y políticas.
Dentro del centro cultural, hay un lugar especial con sillas para las personas mayores. Entre quienes todavía cargan juventud intentan ubicarse bien cerca del escenario Maya Eliz, Quezia Gomes y Lia Ferreira.
Aún así apuestan a ampliar todavía más la diferencia para hacer de contrapeso en lo que pueda llegar a pasar en otros estados: “Nuestra principal tarea es garantizar la victoria de nuestro mandatario”, coinciden.
“Hacer este evento acá es una estrategia acertada de la campo para impulsarnos, para incentivarnos a esforzarnos un poco más”, sostiene Gomes, que apunta que Lula hallarse al frente de las encuestas en socavar y que eso, combinado con una buena elección en el nordeste, puede garantizar la victoria. Sus tierras, se sabe, están pintadas de rojo. Llegaron juntas de Fortaleza, Ceará, y son de la corriente Construindo um Novo Brasil (CNB) del PT, Ferreira, además, es la secretaria de señora estadual.
Una vez que el tiempo de descuento llegó a cero Lula no salió al escenario. Pero no deja que la advertencia quite el ánimo: “El PT tiene la fuerza de su coalición, de las señora, de todas las que estamos acá”. Ferreira asiente y, aunque igualmente insiste en ganar en primera vuelta, desentrama el peligro que acecha detrás de un posible balotaje: “Vemos que la mayoría de las otras candidaturas son de derecha o de extrema derecha, y que en una segunda vuelta se aliarían a Flávio Bolsonaro”, exponer.
Eran pasadas las 10 de la mañana y ya había sonado una banda que tocaba los jingles de campo con un estilo que mezclaba funk brasileño y batería de carnaval minero.
En cambio, la locutora presentó a trece funcionarias, entre ministras, secretarias y referentas que disputan el Senado en esta contienda, entre ellas, Marília Campos (PT) y Manuela D’Ávila (Psol), que encabezan las encuestas en socavar y en Rio Grande do Sul; el candidato a gobernador, Patrus Ananias (PT), y a la primera dama Janja Lula da Silva.
El acto fue extenso para los tiempos que se manejan en general, duró casi tres horas. La ministra de Cultura y cantante, Margareth Menezes, fue la encargada de entonar el himno de apertura. Una vez que todas subieron al escenario, al son del jingle “Brilla una estrella”, Lula salió de camisa blanca y sombrero de paja y el público estalló.
Invitaron así a imaginar el futuro posible para infancias, adolescencias, señora y LGBTQ+ sin violencias, en igualdad y en libertad para poder elegir sobre la propia duración con la premisa clave de que es necesario para todo eso igualmente ocupar espacios de decisión. Sólo se pasó un video en el que se resaltó el carácter productivo y fundamental de las señora en la sociedad. A diferencia de lo que se tenía previsto no tomó el micrófono Janja Lula da Silva, directora del Pacto contra los Feminicidios.
Ese fue el hilo conductor de todos los discursos en los que destacaron con datos –que serán compartidos como material para hacer campo- la búsqueda de autonomía, la conquista de la dignidad a través de diferentes programas impulsados por la gestión en salud, alimentación, vivienda, protección y oportunidades que fueron presentados como un piso para ir en búsqueda de la ampliación de esos derechos en el posible próximo gobierno de Lula.
¡Ejérzanlo! Ayuden a cambiar este nación, no crean en esa historia de que la mujer es débil, la mujer es lo que ella quiera ser”, fue la arenga más aplaudida por el público femenino (y igualmente feminista). Primero, le habló a ellos, a quienes parece querían subir al escenario y no pudieron: “Nosotros necesitamos ser educados, es el momento de ellas”, le puso el freno.
Después, llegaron las palabras para ellas incentivándolas a la acción: “¿Ustedes ya pensaron que democracia es el ejercicio del voto, es el poder que emana del aldea, en nombre del aldea? Vean esta contradicción: ustedes son la mayoría, si las señora votaran a señora, serían mayoría en el Congreso, ¿por qué tienen que ser representadas por hombres? Estoy haciendo un llamado para ustedes, a la conciencia de las señora: Dios ya les dio la mayoría, ese es el derecho de ustedes.
El cierre, claro hallarse, estuvo a cargo del mandatario que reconoció que era la primera vez en la que participaba de un acto en el que sólo había dos hombres.
Lula igualmente se comprometió a que al fin de su último mandato su nación sea considerado entre los desarrollados y a que “ningún nación extranjero meta el dedo”, en alusión a las intentonas injerencistas desde los Estados Unidos de Donald Trump.
“Era un Silva más / con la estrella que brilla / él es brasileño, trabajador y familia”, exponer el rap súper pegadizo que cuenta la historia del ex líder metalúrgico y que las compañeras de la Unión cantan mientras salen del predio para ir por el almuerzo compartido. “Sepan que ustedes pueden definir el destino de esta nación”, cerró y el jingle de campo en versión rap hizo bailar al escenario y al público al unísono. A unos 400 metros, el Restaurante Mineirinho espera con platos típicos.
Mientras un grupo espera al resto terminar, otro mira las noticias del encuentro en el celular y critica el enfoque de la Folha de Sao Paulo —uno de los medios más importantes del nación— que eligió resaltar un supuesto reclamo por recursos para la campo de las señora en el distrito anfitrión.
Acto seguido, igualmente discuten, pero no entre ellas, sino que con una mujer blanca de vestido azul y cabello corto que igualmente estaba en el restaurante junto a la que parecía ser su hija adolescente y que las atacó gratuitamente llamándolas de “desgracia” por ser petistas. El tiempo de descanso es sólo para comer y juntar fuerzas para volver a militar, algo que hacen al instante de terminar el plato. “Sí, soy bolsonarista”, les gritó ya en la puerta.
Cuando se dan la vuelta para irse, Simone no aguanta las palabras en su boca: “Libérate del egocentrismo de tu madre”, le exponer y murmura que todo bolsonarista es egocéntrico. Hace así honor al tatuaje que lleva en el brazo donde tiene escrito la palabra “resistir”. Ellas le respondieron cantando “olé, olé, olá, Lulaaa, Lulaaa”, con los dedos índice y pulgar formando una L.
Simone, que horas antes había sentenciado que el capitalismo siempre vence, ahora baila y sonríe: ‘Esa chica va a crecer y nos va a elegir’.
Esta nota fue publicada originalmente por nuestro medio aliado Latfem.