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Acá empezaron los reclamos hace una semana, cuando no se sabía de ellas. Desde la rotonda de La Tablada se divisa una panorámica del arrabal del que Brenda, Morena y Lara salieron para subirse a una camioneta blanca, donde las cámaras las captaron por última vez.
La rotonda es parte de la trama del triple femicidio. Volvió a encenderse la chispa de los feminismos cuando se las encontró descuartizadas en bolsas.
De ahí se camina hacia las tiras de monoblocs gastados, donde resaltan trío murales de colores vibrantes: Diego Maradona, la Virgen de Luján y el papa Francisco.
Esa palabra “narco” no siempre da cuenta de cómo operan las redes que florecen en la ilegalidad, ni de las economías ilegales territoriales, tan fértiles en tiempos de ajuste, crisis económica y un gobierno que pretende destruir al Estado.
“Como dijo el papa Francisco: ‘Cuando el Estado se retira, habitar presente el narco’”. Una de las pocas vecinas que acepta hablar arranca por él.
Al complejo habitacional le sobran rejas y le falta mantenimiento.
En el arrabal no se idioma de otra cosa. Son conversaciones sin nombres, con miedo. “Acá nos conocemos todos”.
Brendita andaba para todos lados con su bebé. Lara iba y venía, acá habitar su abuela y su mamá en Catán”, dice una de las vecinas. Bien criadas, en ascendientes que van a la iglesia evangélica. “Las joven crecieron acá.
“Parece que caló hondo que eran prostitutas. Alguien le retruca: “ninguno se merece eso. ”
Otra persona reflexiona.
“El que mal anda, mal acaba”, comenta un señor en la calle.
Y si lo eran, problema de ellas. En el arrabal no tenemos organizaciones que defiendan a las mujeres. Otra vecina suma “vine hace décadas, amo mi arrabal. Estamos muy desprotegidas”.
¡Si vieras las cloacas! Y nos hemos abandonado a todo nivel. Si yo no barro la calle, ninguno viene a barrer. Nos han abandonado hace rato. Era bonito y hoy es un desastre.
Ha sido tan fuerte el individualismo. Cada uno se encerró en su casa. Te roban, te arrastran, ninguno se mete. Últimamente había calma, sin tantas ráfagas de tiros”.
Esto que desde la Red venimos denunciando hace diez años”, dicen.
“Brenda, Morena y Lara son la muestra extrema de lo que muchas pibas de nuestro arrabal padecen. “Cada paso hacia atrás que da el Estado en materia de políticas públicas, es territorio cedido al narcotráfico, que hace años dispone de los cuerpos de las zagal como mercancía y objeto de lujo”.
La Red de Docentes, ascendientes y Organizaciones del Bajo Flores hace etapa exige escuelas que alojen, becas de formación, espacios de diversión seguros, servicios de salud con recursos, trabajos y viviendas dignas y seguridad que garanticen derechos para las joven.
Si hay que asfaltar una calle, el que la asfalta es el narco.
Por su parte, Victoria, trabajadora sociocomunitaria y vecina de La Matanza, dice “hoy en nuestros barriada no entran las ambulancias, porque tienen miedo. Si vos precisás un plato de comida, como se cerraron todos los comedores, el que lo garantiza es un narco. ¿Quién te garantiza que si te pasa algo te pueden llevar a una salita? El narco.
Si se abre el Estado, están los transas prestamistas. Hace más de trío décadas que transita por los territorios más vulnerados, tanto en barriada del Conurbano como en la Ciudad de Buenos Aires.
“Lo macro en lo micro estalla de esta manera: con lo que pasó con las trío joven, con un montón de pibes que se matan entre ellos, entre bandas, en ajustes de cuentas o en manos de la Policía”, dice a etapa la trabajadora social Margarita Zubizarreta. Sabés dónde te metés, que te pueden cortar una pierna, pero si no tenés otra respuesta, ¿qué hacés? Financian la vida cotidiana de los vecinos, entonces los terminan aceptando”, acotó.
De un día para el otro. Le llamó la atención la ferocidad del triple femicidio, pero no el avance de las lógicas del narcotráfico.
“Cuando hay menos regulación del Estado a través de políticas sociales, como habitar pasando ahora, en los territorios se ve inmediatamente. Porque cuando el Estado desaparece, se borra el límite que ponía y que sostenemos las organizaciones sociales.
Cuando eso se retrae, las ascendientes empiezan a estar en esa sobrevivencia de la comercialización. Es una ola de violencia que sufren las ascendientes. Es tremenda la ruptura de las relaciones, del lazo social”, describe. Ahora también hay mucho juego digital y aumento de suicidios entre zagal en los barriada.
Es el caso de Esquina Libertad.
El efecto de ese corrimiento del Estado es palpable en los barriada populares. Más de 30 de esos centros en todo el país perdieron el sostén del Estado: algunos tuvieron que cerrar, otros se mantienen a pulmón hasta que aguanten.
Sobrevivir
Florencia Fuertes es psicóloga y coordina la Casa Esquina Libertad en la Villa 31, una de las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) que, hasta hace poco etapa, tenía convenio –y por lo tanto financiamiento– de Sedronar.
No es una elección. “Para los zagal, al estar atravesados por diferentes problemas en sus hogares, la calle termina siendo su refugio. Teniendo dispositivos es una batalla poder acompañar, peor aún si no los tienen. Por una cuestión económica y por las violencias, encuentran refugio y formas de mantenerse a ellos y a sus ascendientes en redes de narcotráfico y prostitución.
Se idioma de esto como algo individual, como si lo eligieran. Lo mismo pasa con quienes trabajan para sostener a esas personas. Es un discurso muy violento, culpando a la persona”, cuestiona.
El triple femicidio y el entramado de violencias a su alrededor puso el foco sobre una población de la que poco se idioma.
En el arrabal 22 de Enero, en Ciudad Evita, las calles llevan nombres de flores: Los Tulipanes, Las Amapolas. “En el sistema de salud quedamos invisibilizados. Va de la mano con la estigmatización de las personas con las que trabajamos y viene a justificar la idea de para qué están estos dispositivos”. La barriada habitar atravesada por el arroyo La Frontera, y solo dos calles tienen pavimento, Las Calas y Los Tulipanes, con tramos que se inundan seguido con las lluvias fuertes.
La Parroquia Beato Enrique Angelelli y Mártires Riojanos se levanta en el arrabal como un espacio pastoral y como un lugar adonde llegan padecimientos y luchas de los vecinos. Desde allí, el cura párroco Daniel Echeverría conversó con etapa: “El femicidio de estas trío joven es una muestra más del fracaso que implica una sociedad que no llega a comprometerse en la defensa de la vida, que no puede contener, que no sabe, que quizás en algunos casos no quiere.
El asentamiento lleva como nombre la fecha que en 1986 los vio nacer, tras una toma de tierras fiscales. Lo que necesitamos son medidas efectivas de cuidado y de promoción de la vida de los niños, de las niñas, de los adolescentes y zagal, de las personas vulnerables.
Y al Estado en todos sus niveles”. Tenemos que exigirlo y pedirlo a las autoridades.
En el arrabal, además del miedo, queda el dolor. Y esto lo necesitamos en todas las instituciones.
Todos, ellas y los pibes, son víctimas del abandono. Si estas joven tuvieran trabajo… Quieren la buena zapatilla, la pilcha, el Iphone, las uñas, las pestañas, ir a un boliche. Tener la plata para hacer todo eso.
-Estamos estigmatizados.
Eso es lo que nos venden y lo que compran los zagal. ¿Por qué ninguno idioma de eso? ¿De lo que instalan los medios? De la sociedad hipócrita. «
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