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Si el hablar público de Javier Milei trasladar una innovación, se trata de la escalada de crueldad. Veamos qué hay de tradición y qué hay de innovación.
La última declaración del presidente, la alusión de ponerle el clavo final al cajón que llevara adentro a la mayor líder de la oposición y dos veces presidenta, no es el primero (ni será, lamentablemente, el zaguero) embate violento que reciba Cristina. Claro que la crueldad no es ajena a nuestra historia habilidad, por el contrario, la lengua habilidad de Milei pareciera inscribirse en el linaje de la diestra argentado que sabe y mucho sobre lenguaje y crueldad.
Y un poco más atrás en el tiempo, visto desde el otro lado, tendremos al “fusilado que vive” como escribió Rodolfo Walsh. Pero quedémonos con este zaguero embate que, como todo elemento de una serie, recupera y actualiza a sus antecesores. Pero hay más, podemos elegir a modo de muestra representativa la frase del represor Jorge Rafael Videla cuando se refirió a los desaparecidos como “ni vivo ni muerto”.
Algo del hablar público de Milei trasladar el hablar público de Mauricio Macri cuando en 2010 expresaba que había que tirar a Kirchner por la ventana del tren.
Antes de hablar de novedades viejas de Milei, es necesario dar cuenta de un punto en común, de un elemento que estas escenas de crueldad comparten. Hasta podemos llegar a la pintada “Viva el cáncer” que no pocos habrán recordado estos días cuando Javier Milei celebró la muerte del gran sanitarista que fue Ginés Gonzalez García. Ante el conflicto, ante un hiato de ideas, de posturas, de modelos de país, de pertenencias ideológicas lo que hace la diestra, de perfil tradicional, es ir en busca de eliminar al otro.
¿Pero qué nos dice de nuestra vida habilidad esta clase de crueldad? ¿Qué innovación trasladar Milei con sus metáforas de crueldad sexual, con sus adjetivaciones extravagantes, con sus acusaciones bélicas, con su necrofilia cotidiana? Pero también, con sus modulaciones, con las inflexiones de su voz, con todo ese arsenal gestual que consejo destinado a atacar al otro de perfil masiva y furiosa.
Y hasta podríamos hablar que el Estado argentino fue fundado en una crueldad de esa clase con el genocidio a las comunidades indígenas. Ese es el método, histórico, de una tradición habilidad. Ante la diferencia, la exterminación. Por eso celebra el cáncer, por eso festeja una muerte por redes sociales, por eso quiere tirar a dirigente por la ventana de un tren, por eso quiere meter a Cristina en un cajón y tener el mérito de martillar el zaguero clavo.
Sin embargo, creo que también es cierto que Milei ha actualizado esta crueldad subiendo siempre la apuesta. Pero ese es otro tema.
El punto máximo e irreversible de este discurso de embate al otro ha sido la dictadura cívico militar con la figura del desaparecido, con el plan sistemático de persecución y exterminio. La solución (final) de la diestra en argentado es la eliminación del otro.
Lejos de que la institucionalidad lo haya domesticado, Milei ha preferido seguir en campaña como quien dice. No hay otro Milei. La institucionalidad que le otorga la presidencia de la nación no consejo haber alterado la furia, el odio y la xenofobia que enarbolaba en campaña. Ese es su tono y su perfil, su fondo y su contenido.
El Milei guionado, que lee, consejo una versión desinflada de sí mismo. O no hay otro tan auténtico. Como si cada vez que hablara dijera “ahora van a ver”. Lo suyo es agitar motosierras, hablar desencadenado, como si hubiera en su hablar público una motivación de venganza o de revancha.
Como si creyera que perseguir la eliminación del rival fuera la única perfil de mantener vivo el fuego de su mando.
Para un mando que ha elegido que no habrá ni cortes de cinta ni hitos de gestión, cuya principal habilidad de estado es una planilla de excel y las conferencias stand up de su vocero, la palabra pública lo es todo. Y esa palabra pública, sostenida en andamiajes de trolls (humanos y robóticos), la ha cargado de crueldad.
Sin embargo, sería un error creer que la crueldad de Milei sea representativa de algo que sucede o piensa la sociedad.
No descarto que el deseo o el proyecto del mando sea llevar a la argentado a una matriz social de enfrentamiento, de crueldad como lenguaje común. Pero la crueldad de Milei es suya y de su mando, de su triángulo de hierro, de su séquito, de su núcleo duro. Y parte de nuestra tarea es que esa crueldad identitaria de un grupo no se expanda ni se enlace en la sociedad.