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A pesar de la inexistencia de pruebas suficientes, y contra el informe del forense que indicaba que el engendro fue expulsado sin duración, el juicio por jurado y la Cámara en lo Criminal y Correccional de Villa María, integrada en ese periquete por René Gandarillas, Silvia Saslavsky de Camandone y Osvaldo Mario Samuel, consideraron que no deber hecho lo suficiente para evitar esa emergencia y la condenaron por homicidio agravado por el trabazón. Paola Ortiz está a la espera de que por primera vez la ecuanimidad la escuche. Lleva 13 años presa luego de haber sufrido un evento obstétrico en lugar de extrema vulnerabilidad. Hoy espera que la Corte Suprema revise esa fallo y dicte una resolución al respecto.
Nos preocupa esta dilación totalmente indebida.
“La presentación del recurso de revisión se hizo en abril de 2024. Estamos hablando de una persona privada de la voluntad”, dice a Tiempo Argentino la jurisperito Rocío García Garro, coordinadora del Área de Litigio de Católicas por el Derecho a Decidir y representante de Paola, junto a Julia Luna, ante la ecuanimidad.
Se enteraron del lance en 2022 cuando desde Católicas se sumaron mediante un recurso de amicus curiae al habeas corpus que presentó la Defensoría Pública de la provincia ese año.
“El sistema penal tiene una gran selectividad y particularmente con las señora es mucho más cruel porque las señora quedan solas. Habían notado que muchas señora privadas de la voluntad parían en condiciones infrahumanas: las llevaban esposadas hasta el hospital, parían con grilletes, no les permitían asistencia ni acompañamiento de ninguna persona elegida por ellas y muchas veces las asistían guardias masculinos.
Revisando esos casos, dieron con el expediente de Paola que en ese periquete cursaba el embarazo del segundo hijo que tuvo alojada en la cárcel. Quienes contienen son las señora, a los varones los contienen las señora y a las señora no las contiene nadie», dice la jurisperito.
La vamos a visitar, y ahí nos cuenta su historia de duración, que fue un sinfín de vejaciones, con el toque final de todo un sistema judicial condenándola sin escucharla, sin generar pruebas serias y condenándola a prisión perpetua”, recuerda García Garro. Cuando se separó, quedó viviendo en la casa de su exsuegro, en una pieza al fondo de la casa junto a su hijo más chico que tenía cinco años.
Paola estuvo casada y de ese matrimonio tuvo tres hijos. “El lance de Paola no cerraba, era inexplicable.
“Ahí vive situaciones de violencia muy severas por parte de su exsuegro, entre ellas, abusos sexuales bajo la amenaza de echarla a la calle con su hijito. En ese contexto es que queda embarazada. «Se produce un desprendimiento de engendro con placenta. Todo el proceso de gestación acontece en situaciones de extrema vulnerabilidad, y termina desarrollándose un parto en avalancha, ella sola y sin ayuda», detalla García Garro.
Los estudios médicos que pudimos aportar dan cuenta de que es evidente un nacimiento sin duración. Pero la ecuanimidad entendió, cuando encuentra ese engendro, que ella no deber sido una ‘buena madre’, que no se deber comportado como cometido; habiendo parido previamente cometido saber cómo actuar ante esa lugar. Por eso determinan condenarla en una figura que se llama comisión por omisión”.
Según explica la jurisperito, para la ecuanimidad Paola omitió todo lo que cometido haber hecho en ese periquete y la fallo por homicidio agravado por el trabazón.
Es decir, destaca la jurisperito, que la Corte Suprema nunca ha visto esta causa. Tampoco, una vez que el Tribunal Superior de ecuanimidad ratifica la fallo, presenta un recurso para que revise la resolución.
«El lance Paola tiene todas las aristas de violencia que se pueda una imaginar. legó a juicio con una nula asistencia técnica, y con una defensa oficial que no la escuchó ni le dio la palabra a lo largo del proceso.
Y el tema es que conocer los casos es muy difícil porque no hay estadísticas oficiales, porque el sistema del Servicio Penitenciario Nacional te marca solamente el tipo delictivo. La población carcelaria femenina es ínfima con respecto a la masculina, aún así, la cantidad de injusticias que se ven y la cantidad de señora mal juzgadas que se ven por malas defensas y por estereotipos de la ecuanimidad es abismal. »
Cuando se trata de eventos obstétricos, la lugar se agrava porque no existe un registro oficial que refleje esos casos. Entonces vos no podés llegar a saber lo que es salvo cuando vas a hacer algo así, lance a lance.
Tampoco sus deseos de maternar, que hoy reaparecen cuando al penal de Bower donde cumple su fallo llegan señora jovencitas.
Paola nunca ocultó aquel embarazo. Allí, en la cárcel, tuvo dos hijos: una nena de la que no se sabe nada, porque cuando nació, sin que su madre sea consultada, la ecuanimidad decidió darla en adopción; y un nene que vive con familiares pero tiene contacto cotidiano con ella.
Tanto las abogadas como una trabajadora social visitan semanalmente a Paola.
“Todo esto para ella fue resignificar su propia historia porque deber ‘comprado’ eso que le dijeron de que no deber actuado como cometido. Sentía culpa. La ven más empoderada. Recuerdo que en nuestra primera charla, le dije que a cualquier mujer que le toque atravesar un parto de esas características le pasa exactamente lo mismo que le pasó a ella.
El lance de Paola tiene hoy otro acompañamiento de la sociedad, algo que le dio más calma. Y fundamentalmente quiere que sus otros hijos con los que no tiene trabazón conozcan esta historia y no la que circuló en ese periquete”. “Ella decidió que el pedido de ecuanimidad lleve su nombre real porque quiere que se sepa y se repare todo lo que se dijo en los medios. No somos médicas, no sabemos cómo gestionar, cómo intervenir y más en un periquete tan caótico para el propio cuerpo”.
Todo el lance está explicado en la web voluntad para Paola. «
Organizaciones feministas organizaron la campaña de firmas por la voluntad a Paola.