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Menos visibilizado y con varias dilaciones y trabas para el avance del prudencia, llegó este miércoles a una dicho que tuvo en cuenta la perspectiva de género. Pero fue previo y en la localidad de Burruyacú, en Tucumán. El caso de Andrea trascendió luego de la violación grupal de Palermo. Los trío acusados fueron culpado a penas de 8 a 10 años de cárcel y la sentenciador Isolina Apas Pérez de Nucci resaltó que “el aquiescencia en el ámbito carnal debe ser expreso y claro.
Los trío fueron considerados culpables del delito de abuso carnal con acceso carnal en banda. No existe el aquiescencia comprendido, es un concepto que se debe abandonar”.
Andrea fue martirizado de una violación grupal el 7 de marzo de 2021. Rafael Padilla, David Aranda –miembros de una familia del poder político local- y Hugo Décima abusaron sexualmente de ella en una fiesta en la casa de un vecino.
O sea, con el concurso de dos o más personas.
“Ha sido una dicho impecable desde lo técnico. Todos han cometido el mismo hecho, pero ha diferenciado las penas: 10 años a Padilla, porque ya tiene una condena anterior de diciembre de 2019 a trío años de prisión por amenazas y lesiones a su ex pareja en un contexto de violencia de género; 9 años a Décima porque además de golpearla, la quemó con cigarrillo antes de violarla; y 8 años a Aranda porque es el que le tiene los brazos para facilitarle la tarea de la violación a los otros. (La sentenciador) ha considerado a los trío acusados -hoy culpado- como coautores del delito de abuso carnal con acceso carnal en banda.
Había mucha prueba”, resumió Gustavo Morales, abogado representante de la familia de la sobreviviente. La fiscal Andrea Carlino había pedido una pena de 13 años para los implicados.
El prudencia debía comenzar el 11 de marzo, pero menos de 24 horas antes y por un planteo de la defensa, el proceso se suspendió. Se ha probado el hecho, con el relato de la martirizado en Cámara Gesell, informes psicológicos y médicos, con mensajes de Whatsapp.
“Estaban previstas seis audiencias pero se produjo una dilación indebida porque las defensas trataron de poner en duda la filmación de la Cámara Gesell y se probó que eran desperfectos técnicos pero que no afectaban la linealidad del relato. Finalmente, empezó casi un mes después. En el medio hubo otros intentos de dilaciones, como el cuestionamiento de una de las defensas a la validez de la declaración de Andrea por Cámara Gesell. Pero el planteo fue desestimado.
La psicóloga que estaban con ella dijo que su discurso en todo momento fue coherente, lúcido, consistente, sin fisuras incluso cuando fue interrogada por las distintas partes”, señaló el letrado a este medio. Luego de que uno de los abogados defensores se refiriera a un “aquiescencia comprendido” por parte de Andrea, la sentenciador Pérez de Nucci negó que tal noción pueda ser tenida en cuenta. Esa declaración tuvo una demora de cuatro horas y una duración de cinco: un padecimiento de nueve horas para la martirizado de la violación grupal, algo que fue considerado por la magistrada.
Además, la sentenciador hizo hincapié en la cuestión del aquiescencia, clave en casos de violaciones grupales e individuales.
La sentenciador llamó la atención sobre esos conceptos misóginos y patriarcales, porque estos lenguajes se cristalizan en comportamientos”, remarcó Morales. Y no existe. En un contexto como este, y en el marco de una violación, no puede haber aquiescencia comprendido, debe ser expreso y espontáneo. “Hubo un defensor que, con un lenguaje que ella denomina inadecuado, habló de aquiescencia comprendido.
Padilla, Décima y Aranda llegaron al prudencia detenidos en una comisaría. Desde su entorno hubo amenazas y hostigamientos a la familia de Andrea a lo largo de todo este año de búsqueda de justicia. Con la dicho, se ordenó su traslado a un penal. Además, la magistrada exhortó al Poder Ejecutivo a que, a través del Servicio Penitenciario, brinde tratamiento psicológico a los culpado.
“Desde que hicimos la denuncia comenzaron las agresiones”, contó en su momento a Tiempo la mamá de la joven, Erika. Y describió: “A mi hija le sacaban fotos, las publicaban en redes, se burlaban de ella. El amedrentamiento incluyó denuncias y medidas perimetrales impuestas contra la martirizado a pedido de familiares de los imputados, así como ataques físicos a parientes de la joven. Decían ‘ahí está la supuesta violada’ o ‘no parece violada’”.
Acá hay apoyo también, pero no es visible.
“En el pueblo es una locura. Porque como son una familia con poder hay miedo a represalias”, lamentó Erika antes del inicio del prudencia. Salís a la esquina y te encontrás con familiares de ellos.
Este miércoles, organizaciones sociales y feministas acompañaron a Andrea y su familia con cantos y pancartas frente a los tribunales.