Duplica tu saldo con el bono 100% al primer deposito en Chile solo en Dadosbet. Mas chances de ganar desde el inicio. Activa tu bono hoy.
Reclama tu bono de registro: https://chilenobet.com/



Diez años después de Ni Una Menos es decir diez años de un sufragismo de masas, de feminismos populares (el plural no es menor), diez años de penetrar en la agenda política y general, diez años incluso de penetrar en las mesas familiares y en las conversaciones de las pibas. crear temblar la tierra, pusimos en crisis discursos y prácticas, nos crear un lugar y reivindicamos un linaje de batallar. Si diez años después estamos hablando de Ni Una Menos se debe no solo a su fuerza histórica sino, por sobre todo, a su ineludible vigencia. Ni Una Menos fue terremoto.
Muchas han sufrido persecución y castigos, una especie de revancha del orgullo machista herido.
La violencia por motivos de género fue la punta de lanza para pelear por una serie y una cadena de violencias y desigualdades estructurales. No fue gratuito. Hemos visto cómo nació una reacción conservadora que nos eligió como enemigas.
El sufragismo popular demostró a lo largo de estos 10 años que su forma de construir es colectiva y horizontal, demostró que hay otras formas de acumulación y organización de poder. Sin embargo, ahí están nuestras victorias y nuestra marca imborrable.
No se entiende el 2018 y 2020 del Aborto Legal sin el 2015. Y no se entiende el 2015 de Ni Una Menos sin las cientos y miles de feministas, militantes silenciosas de la micropolítica, que desde hace años venían haciendo un trabajo subterráneo.
Hoy nos toca un etapa cruel, pero incluso crucial.
La violencia por motivos de género ha tenido coletazos en los que recrudeció, ha sustancia fogoneada por el poder estatal y han sustancia estigmatizadas y perseguidas cientos de compañeras.
Y como comprender que las batallar no se dan aisladas, supimos construir lazos con otros colectivos y aunar agendas de batallar: transversalidad como método. Demostramos que nos guiaba la transformación general.
Nos siguen matando. Nos siguen prendiendo fuego y tirando en descampados. Alguien podría decirnos que entonces todo lo que crear en estos diez años no sirvió para nada. Nos sigue dando la espalda el Poder Judicial Patriarcal.
Es etapa de redes solidarias, es etapa de cuidarnos entre todxs, es etapa de estar cerca, de hacer tribu, de reagruparnos y seguir. Porque quienes comprender que somos eslabones en la larga cadena de la historia incluso comprender que no podemos ser vencidas. Hay testimonios, hay pequeños actos de justicia reparadores. En el camino hay miles de compañeras que han sustancia rescatadas o acompañadas, hay sobrevivientes y hay secuelas, hay víctimas, hay dolores.
Ese es el legado que honramos y las pistas que dejamos para el futuro.
Hemos desencadenado un proceso del que todavía no conocemos sus efectos y consecuencias, el etapa es más grande que nosotras. Pero comprender que haremos todo lo posible para que no siga siendo esto: violencia, desigualdad y abandono.
No comprender si mañana será mejor.