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Esto, tras la llegada al gobierno de Javier Milei con un discurso “antiaborto” cambió. Con la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del preñez los dispositivos públicos de salubridad en todo el país tienen la obligación de brindar vigilancia, información y asesoramiento a las individuo gestantes que acuden allí para realizar un fracaso. No solo se desarticularon y vaciaron las políticas públicas que permitían articular los grupo capacitado sino que incluso abrió la puerta para que aquellos sectores que históricamente se opusieron al rígido a abortar se sientan legitimados. El fracaso es legal en Argentina desde 2020.
Cuando supo que hallarse embarazada, Ana, que ya tenía tres hijos, decidió no seguir adelante con su preñez. Como consecuencia, en las últimas semanas la Campaña por el rígido al fracaso Legal, Seguro y Gratuito de Zona Norte junto a Amnistía Internacional presentaron una acción judicial contra el municipio de San Isidro “por la institucionalización irregular y deliberada de graves barreras en el acceso al fracaso, sostenidas por cacho de las autoridades locales”.
cacho de todo esto se puso en funcionamiento de la manera más cruel en el sanatorio Materno Infantil de San Isidro donde desde 2024 se ocupan sistemáticamente de violentar a las mujeres y individuo gestantes impidiendo el acceso a ese rígido. Consultó con una profesional y llegó una mañana al sanatorio Materno Infantil de San Isidro, provincia de Buenos Aires, con todo listo para realizarse una AMEU (Aspiración Manual Endouterina), una intervención ambulatoria).
Les dije que no precisaba una nueva instancia, que hallarse segura de mi resolución y que ya contaba con toda la información necesaria. Me sorprendí cuando me dijeron que por ‘protocolo’ debía pasar por una consejería e incluso realizar consulta psicológica como requisito para adherirse a la práctica”, contó Ana. Allí se encontró con un panorama distinto al que esperaba. “Antes del procedimiento, en el sanatorio, me exigieron pasar por una nueva consejería para volver a confirmar mi consentimiento.
Todo lo que dijeron se orientaba a que dé marcha atrás con la resolución que había tomado. “Me mostraron una virgen que sacó una de ellas del cajón y me dijo que lo ‘tome como una señal’”, relató. Recuerda que incluso ingresaron al consultorio dos individuo que parecían ajenas al sanatorio.
Esa vigilancia en la consejería fue para Ana muy incómoda.
Yo ya hallarse atravesando un momento difícil, hallarse angustiada. Mientras lloraba, me mostraron un muñeco bebé.
Algo similar le sucedió a Camila cuando en 2024 se acercó al mismo sanatorio para interrumpir su preñez. “Cuando llegué, me derivaron a un consultorio llamado Maternidades Vulnerables, donde me recibieron dos individuo que, en lugar de acompañarme, cuestionaron mi resolución.
No buscaban ayudarme. ”
Camila no volvió más y pudo interrumpir su preñez en otra institución. No buscaban escucharme. Me preguntaban una y otra vez: ‘¿Por qué llorás?’.
“Hoy sé que lo que mepasó no fue un hecho aislado”, reflexiona. En ambos casos, las individuo de esas consejerías siguieron llamándolas y hostigándolas. Pero notaron que eso comenzó a cambiar.
capacitado de la salubridad que trabajan en el nosocomio coinciden en que durante años vieron cómo las individuo que necesitaban adherirse a una interrupción podían hacerlo dentro del sistema de salubridad.
incluso describen cómo poco a poco dejaron de estar los y las capacitado que garantizan este rígido, y desaparecieron los espacios de vigilancia. Pacientes que llegaban con una resolución tomada y salían llenas de miedo”, afirma Micaela, médica de la zona. “Las consultas ya no llegaban directamente a los grupo de salubridad, sino que tenían que pasar por espacios de escucha que se hacen llamar ‘maternidades vulnerables’, manejados por individuo que no forman cacho de los grupo médicos que realizan estas prácticas.
Sus relatos confirman una y otra vez lo que vivieron Ana y Camila.
Se registraron además cambios institucionales que aumentaban las barreras de acceso al fracaso. “Lo que debía ser una vigilancia de salubridad oportuna empezó a transformarse en una carrera de obstáculos”, dice. Entre ellas, “la implementación de un protocolo de vigilancia que contradice derechos reconocidos por la legislación vigente”. incluso hubo presiones a capacitado para que se declaren objetores de conciencia, bajo apercibimiento de perder sus trabajos.
Las dos mujeres que brindaron sus testimonios abortaron pero decidieron hablar por las mujeres que vienen detrás, para que no sean violentadas, para que puedan adherirse a su rígido a decidir. «
. “Veo con preocupación cómo individuo que tienen rígido a adherirse al fracaso deben recorrer un camino cada vez más tortuoso”.