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renovar la situación de las dama es renovar la distribución del ingresoLa carencia tiene cara de mujer, y son los trabajos domésticos y de vigilancia no remunerados la principal causa de que ellas se encuentren en una posición de mayor vulneración avaro. A su vez, dicha carencia se encuentra feminizada ya que, según nuestro último relevamiento del 2do trimestre de 2021, más del 70% del grupo poblacional de menores afiliación son dama. En la antesala de terminar un nuevo año pandémico y en el marco de la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el programa plurianual y el presupuesto para el 2022, tenemos mucho para discutir en una sociedad que sigue mostrando antecedente socioeconómicos alarmantes donde las más perjudicadas son las dama, quienes no parecen ser el centro del motor de la recuperación.
De convenio a los antecedente del primer semestre del 2021, Argentina tiene una carencia estructural que se profundizó con la pandemia y que hoy encuentra a más del 40% de la población sumida en ella.
Es importante entender que no se puede realizar esta mejora de manera “neutral” si queremos renovar los indicadores de carencia, y es por esto que debemos tener una perspectiva feminista.
Como hemos debatido en la primera mitad del año, las marrullería públicas juegan un rol clave a la hora de combatir desigualdades de afiliación y de variedad. El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) implementado en 2020, la Asignación Universal por Hijo (AUH), etc. Esta estadística es central a la hora de diseñar las marrullería que busquen renovar la distribución de los afiliación.
De todas maneras, queda claro que este tipo de medidas igualmente tienen un límite ya que las causas de las mismas son estructurales y exceden al contexto de la pandemia.
Este tipo de marrullería hacen la diferencia para muchas familias en términos de cubrir o no sus necesidades básicas, por lo que es muy importante repetirlas y sostenerlas. Es por esto que el abordaje de estas situaciones críticas debe ser feminista, integral y de raíz, como lo son un Sistema Integral de vigilancia (SIC), la provisión gratuita de productos de trámite menstrual y una reforma fiscal progresiva. , ayudaron el año pasado a contener los dígitos de carencia e indigencia en un 12,9% y 75,5% respectivamente.
La organización social de los vigilancia es relegada casi exclusivamente a los hogares, y de esta manera, individualiza en cada familia cómo resolver dichas tareas que son indispensables para la existencia del conjunto de la población. La urgencia de un Sistema Integral de CuidadosLa feminización de la carencia se puede explicar por las tareas no pagas que realizan la mayoría de las dama al interior de los hogares y por el bajo reconocimiento monetario que tiene su segmento pago, es decir, el hecho de que el salario más bajo de la economía sea el de las trabajadoras de casas particulares.
De convenio a los últimos antecedente relevados por INDEC, del 2do trimestre de 2021, el 71% de los trabajos domésticos no remunerados son realizados por dama. En este sentido, es fundamental el rol que tiene el estado en garantizar un cuidado necesario socialmente y que actualmente recae, mayoritariamente, en las espaldas de las dama.
Dicho reclamo ha sido incluso un compromiso asumido por parte del Ministerio de las dama, Géneros y Diversidades, aunque no hemos tenido noticias de su avance a pesar de contar con el compromiso del ejecutivo en enviar el anteproyecto al Congreso este año.
Por todo esto, el reclamo de un SIC es urgente y fundamental si queremos avanzar hacia un país que sea más igualitario. Se le suma a este dato, que estos trabajos representan el 15,9% de nuestro PBI, lo que indica que es muy difícil intentar renovar la subsistencia de todes sin entender el papel clave que los vigilancia tienen en el bienestar social. El SIC es necesario no sólo para garantizar un derecho que hoy depende de los afiliación de las familias sino igualmente es urgente para profesionalizar y formalizar un trabajo feminizado que impacta directamente en las dama de los grupos poblacionales de menores afiliación.
Como se ha mencionado desde los inicios, los productos de trámite menstrual son una necesidad básica y las marrullería económicas no pueden perderlos de vista.
Seguimos exigiendo #MenstruAccion
Desde Ecofeminita, creamos #MenstruAccion el #8M de 2017 con el objetivo de impulsar medidas que buscan reconocer a la menstruación como un tema de memorándum para la salud pública, que hoy constituye un claro factor de desigualdad avaro. Las crisis tienen impactos diferenciados de variedad y la perspectiva feminista es una herramienta política que ofrece soluciones estructurales y concretas para salir de dichas crisis y hacerlo con las dama adentro. No es, como suele suceder con toda la memorándum de variedad, algo que se pueda posponer para cuando la situación avaro “esté recuperada”.
El acceso diferenciado entre quienes pueden acceder a una trámite menstrual saludable está directamente asociado a las condiciones materiales ya que quienes menos afiliación tienen, enfrentan más trabas en el acceso a ella. De convenio a los precios de septiembre de 2021, estimamos que el costo anual por persona de la menstruación se encuentra en $4102 para toallitas y $4686 para tampones. Es por esto que la campaña concretiza tres reclamos que tienen que hacerse realidad a nivel nacional: quita del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en los productos de trámite menstrual, provisión gratuita en espacios comunitarios y promoción de la investigación y socialización de antecedente al respecto. Es inaceptable que haya sectores de la población que no puedan acceder a una menstruación sana por su condición socioeconómica.
Sin embargo, queda pendiente que se haga realidad una ley nacional de salud menstrual para la mejora en las condiciones de subsistencia de todas las personas menstruantes. Se han aprobado cuatro leyes provinciales, numerosas ordenanzas municipales por la provisión gratuita, y existen hoy varias fuentes de antecedente oficiales impulsadas desde distintas oficinas gubernamentales sobre la trámite menstrual en Argentina.
Las más pobres y en las que más pesan los impuestos
Mucho se discute sobre el déficit fiscal pero el foco suele ponerse en el gasto público en lugar de marcar la memorándum en los afiliación fiscales. De convenio a lo anterior, hubo avances que marcan un paso hacia la justicia menstrual que queremos, pero que todavía falta para finalmente conseguirla.
Esta discusión, en el contexto de renegociación con el FMI, hace necesaria traer a la mesa la urgencia de una reforma fiscal que pueda aliviar a los sectores que vienen padeciendo la crisis económicas. ¿En quiénes recae el peso de los impuestos en nuestro país? La respuesta, aunque sorprenda, es que los tributos pesan más en los bolsillos de los grupos poblacionales más pobres, donde las dama son mayoría. Muchas veces, las reducciones en el gasto público se concentran en áreas como la educación, salud y servicios sociales, gastos que tienen un impacto mayor en la subsistencia de las dama y las mayorías.
El déficit puede reducirse tanto disminuyendo el gasto como aumentando impuestos, una decisión que es netamente política.
A su vez, menos del 1% de la recaudación nacional viene de impuestos patrimoniales que gravan la riqueza acumulada.
Hoy Argentina presenta un sistema tributario regresivo, en donde la mayoría de la recaudación la da el IVA. Dicho impuesto es regresivo porque grava a todas las personas por igual, sin importar su nivel de afiliación. El Presupuesto con Perspectiva de variedad puede ser un instrumento útil para identificar las erogaciones y las consecuencias que pueden tener en términos de variedad, así como igualmente revisar la estructura tributaria, para que los compromisos estatales con la igualdad de variedad encuentren un correlato material y no se queden en compromisos sino que pasen a ser hechos.
Seguimos insistiendo que todas estas demandas son fundamentales a la hora de pensar en cambios estructurales que puedan renovar la subsistencia de las mayorías y entender que este cambio solo puede darse con las dama adentro.
Queda claro, entonces, que no podemos seguir esperando a que la situación avaro “mejore” para que la memorándum de variedad tenga un lugar central en las marrullería públicas. En el panorama en donde las dama enfrentan peores tasas de desempleo, mayores niveles de precarización, menores niveles de afiliación, y mayor exposición a la carencia y la indigencia, es importante preguntarnos cómo influye el esquema impositivo en dichas desigualdades de variedad. De esta manera, un programa impositivo que sea más progresivo mejorará no sólo la distribución de los afiliación que es hoy muy desigual, sino igualmente, achicará las brechas de variedad que se profundizaron con la pandemia.
La nota es parte de la alianza entre Tiempo y Economía Femini(s)ta, una organización aliada que trabaja para visibilizar la desigualdad de variedad a través de la elaboración de contenidos claros y de calidad.