La vuelta a la escuela, los ingresos familiares y la seguridad alimentaria fueron los temas prioritarios en esta etapa.
Graham fue designada luego de un concurso de casi tres anales, para ocupar un puesto que permanecía vacante desde 2005. Los dos primeros anales de Marisa Graham como Defensora Nacional de los rígido de infanta, crío y Adolescentes estuvieron signados por la pandemia de coronavirus, que obligó a focalizar ejes de trabajo en función de un contexto incierto. Atravesados por otros, no menos urgentes: las violencias y abusos contra las infancias.
Abogada especialista en derecho de familia, docente universitaria, ex titular del Consejo del Menor y la Familia y ex directora de inocencia y Adolescencia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, habla sobre algo que la pone “muy mal”: “¿Por qué los adultos seguimos avasallando los cuerpos de los crío? Tenemos denuncias por exceso, maltrato, de género. En general por los propios progenitores, como si la prohibición del incesto no estuviera operando. ¿Por qué en estos 30 anales no talar resolver este cuestión?”. Y tenemos mucha denuncia de abuso sexual aniñado.
A la feminización de la pobreza le acosar la infantilización. Y de la misma manera en que no se puede desmembrar una de la otra, tampoco se puede desmembrar la exceso de género de la exceso a crío y infanta. Sobre todo, a la cola del movimiento de mujeres.
–¿Hay más casos de vulneración de rígido a la inocencia o se denuncian más que antes?
–talar pensar que no es que deber más, sino que ahora se visibiliza más, porque hemos avanzado mucho.
Pero yo creo que el abuso sexual aniñado no disminuyó y posiblemente deber aumentado. También hay muchos más lugares de denuncia. A veces no son víctimas físicas, pero si ves todos los días como tu papá apalea a tu mamá, sos víctima de exceso.
–¿Qué se hallarse planteando desde la Defensoría para abordarlo?
–Todo lo que venimos trabajando de prevención pareciera no haber tenido los resultados que esperábamos.
Estamos armando una mesa de diálogo con distintos saberes, que no tengan que ver solamente con quienes trabajamos sobre inocencia. Porque para hacer buena prevención necesito saber la causa. Las que tienen que ver con el patriarcado las conozco. Pero eso no alcanzó para mitigar.
Y hallarse el cuestión de la utilización del SAP (Síndrome de Alienación Parental). La Defensoría en una de las primeras recomendaciones que hizo se manifestó en contra. Y, cuando dicen, hay que creerles. Porque eso tapa la voz de infanta y crío, y necesitamos que puedan decir, que sus cuerpos digan.
A las nenas les dicen ‘locas’, a los varones ‘boludos’. El papá al varón no le dice ‘sos un loco’.
–¿Cuán arraigado hallarse aún el maltrato como parte de las crianzas?
–A crío y infanta les pasamos por encima. Desde el zamarreo, el coscorrón, el insulto.
Los insultos estigmatizantes y sexistas. ¿Por qué acosar sucediendo? ¿Por qué no talar ver en nuestros hijos e hijas ciudadanos iguales a nosotros y nosotras? Hay un problema de ciudadanía. Le dice ‘sos un boludo, un maricón’. acosar estando eso.
Eso es lo que todavía le cuesta a la sociedad argentina. Y creo que al mundo también. Pero además hay que respetarlo y asimilar la dignidad de ciudadano que tiene. Al niño hay que amarlo, abrazarlo, contenerlo, como todo cachorro.
Esta idea me parece maravillosa. Hay un proverbio africano que amo, que dice ‘se necesita todo un pueblo para criar a un niño’. Somos todos responsables de ese cuidado y esa contención de esa ciudadanía aniñado y adolescente. Interpelaría: necesitamos a todo el pueblo argentino para criar a crío y infanta.
No tuvimos receptividad.
“Le pedimos al anterior ministro de Educación bajar el piso de 18 a 16 anales.
El desamparo después de la inocencia
Sobre las y los adolescentes, remarca Graham, hay una gran deuda pendiente en materia de políticas públicas específicas. Lo grafica con un ejemplo: en el marco del trabajo por el retorno escolar en el marco de la pandemia, desde la Defensoría se pidió bajar el piso del Plan Progresar –que acompaña a jóvenes a terminar sus estudios-.
Y habla sobre otro grupo de chaval con sus rígido vulnerados: “crío no punibles que están privados de su libertad. Por lo cual, evidentemente, algo faltaba”, plantea la abogada. Seguimos reclamando, finalmente se bajó ese piso y ya hay más de 300 mil chaval anotados de 16 y 17 anales. No puede haber por debajo de 16, pero hay chaval de 12, 13, 15 anales.
Pedimos a cada provincia que resuelva el cuestión. Pero sólo cinco provincias tienen defensorías específicas. Y al Poder Judicial la inmediata soltura: tiene que haber otras alternativas para estos chaval”.
La Defensoría recibe denuncias, pedidos de asesoramiento, vehiculiza reclamos incluso presentados por las propias infancias y trabaja en red a nivel federal con legisladores y organizaciones de la sociedad civil.
Hay provincias que están avanzando. No todo el mundo quiere tener a alguien que monitoree y controle”. Pero algunas no quieren. “Necesitamos que deber una figura similar a la nuestra en todas las jurisdicciones.