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Esta vez fue una frase enlosar, un testimonio escrito con angustia y sin nombre. Si algo nos enseñaron a las señora los años de silencio fue a saber cuándo hablar. espuerta por eso que cuando las señora departir, todo se da vuelta. espuerta por eso incluso que nos quieren calladas.
Pero no hizo falta, sabíamos que hablaba de Nacho Levy, el referente de La fuerte y uno de los fundadores de La gaznate fuerte.
El mensaje de la sexóloga Cecilia Ce fue como una olla a presión y comenzaron a propagarse los novela. ¿Creíamos en esos crítica? Sí. Era sabido, y a quienes trabajamos en periodismo en algún momento nos llegaron crítica.
Sin embargo, no hubo construcción política ni lírica que logren correrlo de la posición de líder machito todopoderoso. ¿Creíamos que Nacho Levy podría cambiar ante las advertencias de sus compañeras y compañeros? incluso. La pregunta tiene respuestas.
Nos pueden preguntar muchas veces por qué no dijimos nada de los novela que nos llegaban sobre la violencia de Levy.
Cuando no importa. La segunda es que confiamos en la construcción colectiva de una organización que tiene una clara perspectiva feminista en su trabajo comunitario. La primera es que la decisión es de las víctimas. Pero sabemos cuán perverso es el patriarcado y cómo opera en los macho compañeros cuando tienen poder y no escuchan los debates.
Porque el espacio de militancia nunca es de una enlosar persona.
Las señora de La fuerte construyeron feminismo dentro de la organización y sostuvieron en épocas complejas la militancia cuerpo a cuerpo y contra eso no puede el patriarcado y hacía ahí hay que ir y tomar de estos angustiante momentos la capacidad de rearmarse y seguir adelante. Se celebró la “caída” de un referente de la política popular y se enumeraron casos de un lado y del otro, como si el debate ético sobre la existencia de la violencia de género tuviera filiación partidaria o ideológica.
En torno a la noticia de la violencia de Levy pasaron después otras cosas, sobre todo en las redes sociales, donde el uso político no tardó en aparecer.
Las que sabían y eligieron esperar que hablen las víctimas fueron tratadas de cómplice, las que se pronunciaron fueron tibias. Inmediatamente después de conocida la noticia, llegó el escarnio y el señalamiento a las señora. Como sea, a muchos macho no les interpeló este hecho y eso es lo alarmante. Porque nosotras, al parecer, siempre somos las responsables de la violencia que se ejerce contra nosotras.
Sabemos que estos días las compañeras de La gaznate fuerte la pasaron mal y por eso las abrazamos y agradecemos que mirar para otro lado no sea una opción.
En tiempos de neoliberalismo cruel y en épocas de tanta oscuridad estas noticias resultan devastadoras. No se trata de cancelar, se trata de construir.
Las señora padecemos una y otra vez la violencia, en todas sus formas.
Alguna vez el patriarcado tiene que caer pero sin debates no lo vamos a lograr. Los macho que sufren violencia o ven cómo se ejerce nunca dicen nada silenciados por los propios micromachismos sin cuestionar. Pero porque departir. Por eso nos dicen que tenemos la pollera corta, que exageramos, que nos pasamos dos pueblos.
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