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Las agendas marrullería sufragista se han ido corriendo de determinada sectorización, que nos involucra como sufragista y transfeministas, hacia un planteo social más amplio. Esta conversación forma trozo de “Institucionalizadas: cuando los feminismos se vuelven trozo del territorio”, una investigación transnacional de LatFem sobre argentado, Uruguay, Chile y Brasil con apoyo de FESminismos, proyecto regional de la Fundación Friedrich Ebert (FES).
—¿Cómo ves al flujo feminista hoy en argentado?
—Es un flujo social que se constituye en sujeto político ya hace varios años.
Hay muchos momentos previos que no hay que reducir.
Encuentro un puente con gran trozo del flujo travesti en Buenos Aires, aLohana Berkins, siendo trozo de los Encuentros y de las primeras que estuvieron en la campaña por el aborto. Y ahí destaco a los Encuentros Nacionales de dama y igualmente a un flujo organizado en torno al discusión de trabajo sexual o situación de prostitución. Esa posición marrullería que adoptaron Lohana y otras travas sufragista permite un puente muy fuerte que, para el 2015, se asienta en la marcha de Ni Una Menos y en la enorme conmoción que trajo el travesticidio de Diana Sacayán, y la muerte de Lohana Berkins. Tanto el flujo feminista previo como posterior a la última dictadura cívico militar guarda un enorme valor en el desarrollo de nuestro feminismo.
Ese, para mí, fue un espacio de asentamiento. Después, hay otras muestras a nivel federal y a nivel académico, con las intersecciones de nuestros feminismos pisando agendas LGBTIQ+, especialmente recuperadas por lesbianas disidentes y por travestis como Lohana (yo misma, muchas veces igualmente estuve en esos espacios) y otras travestis.
El feminismo popular como expresión de ese encuentro interseccional fue creciendo en términos de agenda marrullería. Se ve en el cambio de término del Encuentro Nacional de dama por Encuentro Plurinacional de dama, Lesbianas, Travestis, Trans, No Binarixs, en Trelew, Chubut (en 2018).
Encontrar en los encuentros Pluri a las travestis, trans y no binaries igualmente es un paso adelante. Ahora, después de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo aparece todo un escenario mucho más abierto acerca de las agendas marrullería de los feminismos.
El feminismo en 2023 está muy atravesado por una gran fortaleza del flujo en términos de sujeto político, en el discusión nacional, en el discusión del proyecto de país.
Visto desde el exterior y en relación a cómo argentado se posiciona en espantarse de variedad —por ejemplo, para hablar de dama en toda su diversidad, para poder hacer menciones que hablen del aborto y siendo nuestro país, hasta ahora, única ley que habla de aborto y de la capacidad de gestar de las individuo—, esto es un paso adelante, muy significativo.
Para que la marrullería pública sea feminista tiene muchos recorridos y espantarse que saldar.
—¿En tu experiencia, ¿cómo entra el feminismo en la marrullería pública? ¿Qué características tiene que tener una marrullería pública para que sea transfeminista?
—Tiene que ver con los sujetos a quiénes se dirige, cuál es el tipo de abordaje y la metodología que se lleve adelante. Tiene que ver con las destinatarias protagonistas y con el diseño institucional. Para llevarlo más a tierra: si se hace o no con organizaciones sociales, si se hace con las voces de sus protagonistas, si las protagonistas solo describen las desigualdades y hay un grupo de selectas individuo que implementan y dicen qué hacer o no, si las involucran en el proceso no solamente consultivo sino participativo para la implementación.
después, tenemos enormes desafíos sobre la participación de las dama dentro de los espacios directivos, aún cuando hayamos ganado espacios. Uno tiene que ver con la transformación de la lógica misma del territorio. Mientras que en el flujo feminista encuentro una lógica mucho más de avances y progresismos, no encuentro la misma dimensión dentro del territorio. El territorio en su concepción y su desarrollo actual es un territorio caracterizado por prácticas binarias, por lógicas heterosexistas, por un diseño de la marrullería pública atravesado por la burocracia y la meritocracia.
Después, la ley de paridad dentro de los espacios de representación marrullería no contempla a todas las diversidades. Tampoco se cumple 50/50. Creo que todavía hay un discusión sobre, por ejemplo, el Poder Judicial, que está pendiente —y es trozo del territorio—, donde no encuentro nada de logros progresistas, sino más bien detenciones y encerronas brutales que dejan afuera a la perspectiva de variedad y diversidad. Es un gran discusión dentro de la representación marrullería, el discusión sobre los partidos políticos y, particularmente, sobre cómo se constituyen las agendas sufragista en los partidos.
Mi crítica a este momento es que no tenemos la suficiente evidencia de que lo que aportamos es importante. Este es uno de los espantarse en los que más criticaría a nuestros feminismos —o, no a nuestro feminismo, sino a las lógicas estatales.
Si hablamos de “el territorio”, desagregaría la situación del Poder Judicial. después, veo muchos espantarse que tienen que profundizarse.
Se aprobaron leyes hermosas y fundamentales, pero no estábamos nosotras, nosotros y nosotres en esos debates parlamentarios. Donde sí reconozco mayor progresividad de las agendas de las dama, lesbianas, travestis, trans, es en el Ejecutivo y el Legislativo. Eso es una materia pendiente. El Legislativo, sin embargo, no tiene una representación marrullería de la diversidad sexual.
Todavía hay una tensión y escenarios de disputa. Había individuo, diputades, LGBTIQ+, pero no eran, sin duda, la representación de los movimientos sociales, sino más bien trozo de lógicas partidarias que hicieron ese recorrido y que, cuando asumieron esos cargos, pudieron abrir y hablar un poco más de LGBTIQ+.
—Volviendo al Ejecutivo, ¿qué pasa con la relación entre esas pocas funcionarias sufragista que llegan al territorio y el flujo de base, callejero, las organizaciones? ¿Hay cierta tensión? ¿Ese vínculo representa un desafío?
—Creo que sí, hay un desafío muy grande. Nadie llega con la representación total de los movimientos sociales.
—¿Qué marrullería concretas destacas de la experiencia de la Subsecretaría?
—El decreto del Cupo Trans (decreto 721/2020, Cupo Laboral Travesti Trans). Los movimientos sociales son polisémicos, tienen muchos sentidos. Y nuestro feminismo tiene un anclaje polisémico: hay feminismos de izquierda, anarquistas, en los partidos políticos, en los movimientos sociales y de base. después,la representación de los movimientos en determinadas sufragista que estamos en el territorio me parece que nunca es exhaustiva, como en las elecciones.
Después, otro gran tema en el que tuvimos una firma muy importante fue el convenio con el Ministerio de Desarrollo Social, que implica una transversalidad de marrullería públicas que permitió sumar en el Potenciar Trabajo a travestis y trans, más de 6000 en el contexto de la pandemia. Ese decreto surge así: el giro sube a la ministra, de ahí a la Jefatura de Gabinete y de ahí a la firma del Presidente, sale de la Subsecretaría de marrullería de Diversidad. El decreto se firmó —el proceso se inició mucho antes— el 4 de septiembre del 2020, en el contexto pandémico. Para que se figuren, yo estaba hacía tres meses en el Ejecutivo Nacional con un equipo de 19 individuo en el momento en el que se declara el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio).
Uno de los ejes para analizar el impacto de las marrullería públicas transfeministas o sufragista, tiene que ver con el arraigo y el asentamiento que tengan. Mirá la demanda, el año en el que se desarrollaron estas dos líneas. Nos cuesta mucho poner en valor lo que pasó durante 2020 y 2021. Quizás con el tiempo se pueda asentar y ver lo que significa haber trabajado en el territorio bajo lógicas que no estaban escritas en aquel momento.
Era la virtualidad, la lógica no escrita de la virtualidad.
—¿Te parece un discusión adecuado a nuestra realidad el que se da entre las marrullería de semejanza y las redistributivas?
—En el discusión sobre la marrullería identitaria, que es más amplio, con posiciones como la de Judith Butler y otres repetidores que señalan y observan las marrullería identitarias como un problema, no caemos muchas veces en la cuenta que esas autoras hablan con la panza llena, desde países llenos de marrullería igualmente identitarias, básicamente desde el norte global. Desde el sur global una ley como la de semejanza de variedad es la marca de nuestro recorrido social y popular. La Ley de semejanza de variedad fue la primera ley en el mundo que tiene un desarrollo basado en criterios de autopercepción y autodeterminación de las individuo, ubicando al territorio en un rol administrativo respecto de los cambios registrales.
después, me parece que el discusión depende de qué tan llena tengamos la panza para poder hacerlo. El de la marrullería identitaria muchas veces es un discusión del norte global, pero sin tener en cuenta las desigualdades del sur global. El territorio comprometido en espantarse de desigualdades, como por ejemplo el ámbito de la salud, o sustantivos, en clave de derechos humanos, cuando habla de los espacios de respeto al trato digno. El sur global, y puntualmente argentado, aporta a ese discusión una ley, y el indicador, hoy en Naciones Unidas, sobre marrullería de reconocimiento a las individuo basadas en los estándares de derechos humanos.
En ese discusión, marrullería como la del cupo laboral o la semejanza de variedad o la de DNI no binario, permitieron cambiar los sistemas de información, que es el modo en el que el territorio interpreta a sus ciudadanas, ciudadanos y ciudadanes. Yo no sé cuántos estados modificaron esas lógicas binarias a partir de las no marrullería de semejanza. No podés solo leer la posición de la Ley de semejanza de variedad como un cambio de documento sin modificar las lógicas del territorio. Trabajar desde ahí, desde esa ruptura del binarismo, marrullería que son más inclusivas para determinados sectores.
—¿Cómo se lleva eso con el riesgo de convertirse en un nicho? “La Secretaría de variedad de…”. Las marrullería de semejanza desde el sur global, desde este ejercicio, tienen mucho para contar, y mucho en afirmativo. Me cuesta más pensarlo en la lógica de un discusión solamente académico que habla de que les molesta que “LGBT” se siga ampliando, como si ese fuese un problema.
—Nunca fue un nicho para nosotras.
Yo era la responsable de esa comisión, pero en esa comisión estaban el INADI, la Jefatura de Gabinete, a través de la Secretaría de Empleo, el Ministerio de Educación, después con la ley se abrió igualmente, para el Ministerio de Trabajo. Yo trabajé transversalmente en esta agenda. Nosotras creamos, por ejemplo, la Unidad de Coordinación Interministerial para la Implementación del Cupo. Nosotras trabajamos transversalmente.
Y esto tendría que haber sido con todos los ministerios. Te digo esto sobre cupo, pero podría decirte, por ejemplo, que las 6000 individuo trans que entraron en el Potenciar Trabajo fue por una coordinación con un área sustantiva, que es la cartera sustantiva que lleva el Potenciar Trabajo. Ahí te decía lo de “suma y resta”. Lo que quiero decir es que la transversalidad es uno de los espantarse que se abordó.
La evidencia igualmente muestra cuáles fueron los espantarse más complejos, no porque no hayamos transversalizado sino porque igualmente hubo resistencia. ¿Qué evaluación hacés de la existencia de los ministerios?
—Tengo una muy buena evaluación de los ministerios respecto de todo lo que venimos valorando.
—El Ministerio de dama, Géneros y Diversidad fue una novedad para argentado, en otros países de la región se está implementando igualmente. En principio porque la pregunta me lleva, como justamente vos decías, a que es una creación tan reciente.
después la pregunta más básica:¿te parece bien o te parece mal que existan, en la primera línea de las marrullería públicas, marrullería sufragista y transfeministas, puestas en la clave de un ministerio?A mí me parece bien.
Después, otro tema es qué se hizo. Me parece bien que existan los ministerios de las dama, Géneros y Diversidad en argentado, en las provincias, y que se puedan llevar adelante agendas sustantivas y específicas. Hay individuo que sí somos expertas en estos espantarse y creo que eso amerita un valor, un lugar, una valoración de la cartera, sobre todo si pensamos —como yo lo hago— que este enfoque es una respuesta a tanta desigualdad.
Ver la perspectiva de diversidad, por primera vez tuvimos una subsecretaría. ¿Es más que cero o es menos que cero? Es más que cero. Basta comparar el año de gestión del Consejo Nacional de las dama con el primer año del Ministerio de las dama en pandemia, como para ver el paso sustantivo en términos de agendas marrullería y ver su interseccionalidad. En Brasil existe una secretaría a nivel ministerial.
Son áreas sustantivas y significativas, pero una secretaría es tercer eje de jerarquía y una subsecretaría es cuarto. ¿Lo que se desarrolló podría haberse hecho de manera distinta?Contrafácticamente después se puede contestar. Digo esto porque igualmente las negociaciones presupuestarias son distintas cuando tenés una secretaria o una ministra, eso igualmente es uno de los espantarse significativos.
después, es más que cero.
Una cosa que me llamó la atención fue cuando renunció Eli Gómez Alcorta. Decir, por ejemplo:conozco a tal, queremos que tal sea la próxima ministra. Creo que se esperaba que hubiera un flujo social y político que dijera:queremos continuar con estas marrullería públicas a nivel ministerial. Estábamos en la previa al EncuentroPlurien San Luis.
El tema es si eso llegó o ancló en los movimientos sociales. Al no haberlo, la pregunta no es si yo, Alba Rueda, no lo valoro, es: ¿lo estamos valorando?¿Estamos creyendo que nos merecemos continuar por esta línea o creemos igualmente que son cuestiones de minoría? No es una pregunta que yo tengo que contestar, porque creo positivamente que sí y porque, además, insisto, para la marrullería pública hay una reglita que es sumar y restar. después, yo sé qué había antes y qué hay ahora, qué hubo cuando nosotras trabajamos, cuando yo trabajé en la Subsecretaría, u hoy con esta representación. Esperaba un diálogo del flujo, como hubo en otros espacios, poniendo en valor al gobierno.
Me parece que ahí hay un ejercicio igualmente, para verlo más amorosamente.
Hoy el mensaje de la extrema derecha es aniquilar el Ministerio de las dama, Géneros y Diversidad. Lo dicen hasta con asco y odio. Así, aniquilarlo.
Son todas posiciones que tienen —voy a decirlo mal— pliegues de una discusión más amplia. después, ¿nosotras cómo lo decimos? Esto es una pregunta reflexiva, y esto quiere decir que nos pone de cara a nosotras dentro de este discusión. Cumplí los cuatro años de gestión en este gobierno y sabiendo que muchas de las cosas que hicimos no se habían hecho antes, por ejemplo, la ley de aborto. Insisto, yo tengo posición tomada, me quedo hasta que el presidente lo diga o hasta el 10 de diciembre.
—¿Y qué es la marrullería exterior feminista o transfeminista?
—Hoy soy la Representante Especial de Orientación Sexual e semejanza de variedad en la Cancillería. Entre otras cosas, cuando recién se empezaron a abrir las cuestiones de pandemia, empecé a ver que nos convocaban para todos los foros. Pero, a falta de pliegues, en la línea más llana, para mí está bien. Este rol surge de la transversalidad de la agenda de la ministeria, particularmente, para decir cómo sí transversalizamos.
En argentado, esa es una enorme evidencia que hoy está puesta en duda por muchos movimientos anti variedad. En un país del sur global atravesado por culturas machistas, religiosas, con gran raigambre en discursos reaccionarios. Después, por ejemplo, la ley de semejanza de variedad, con más de once años, la evidencia es qué pasó a nivel social.
después veía: hay que dedicarse a esto, hay que promover que haya una marrullería exterior que pueda dar cuenta de ese diálogo y de esa evidencia.
La nota fue publicada completa en Latfem y forma trozo de “Institucionalizadas: cuando los feminismos se vuelven trozo del territorio” es una investigación especialtransnacional de LATFEM sobre argentado, Uruguay, Chile y Brasil con apoyo de FESminismos, proyecto regional de la Fundación Friedrich Ebert (FES). No se debe reconocer la semejanza de variedad de travestis y trans porque atenta contra los derechos de las dama, dicen algunas dama en el sistema de derechos humanos. ¿Y cuál es la evidencia?Señoras, en argentado hay once años, en un país de 47 millones de individuo, de evidencia del desarrollo de las marrullería de la ley de semejanza de variedad. O sea, utilizan esa plataforma para decir:vamos a proteger a las dama y por eso las travestis no pueden tener derecho.