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“Esto fue una tentativa de magnifemicidio por la focalización indiscutible que tiene como blanco a Cristina. El 1 de septiembre fue un punto de inflexión en la construcción astucia de los últimos años en la Argentina.
“No hay como calificar ni tanto imaginar contrafácticamente qué hubiera ocurrido, este ataque tuvo una dimensión extraordinariamente aciaga”, expresa a Tiempo Argentino la sociológa, asesora presidencial e investigadora feminista, Dora Barrancos. La pistola Fernando Sabag Montiel gatilló sobre la cabeza de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner es el resultado de una abrumadora exceso astucia que fue in crescendo, y que se fogoneó en marchas anticuarentenas y en protestas antagonismo un gobierno de características popular.
Señalo tres cuestiones que son dimensiones enormemente perturbadoras para las cuencas misóginas: la inmenso inteligencia de Cristina; su inmenso convicción; y su inmenso coraje. Hay ahí un cauce oscuro y misógino,” describe.
-¿tanto se construye esa misoginia en este ataque?
-Este sistema odiante antagonismo Cristina tiene sin lugar a dudas una articulación patriarcal. El patriarcado tiene enraizamiento también en muchísimas mujeres y ese es su mayor triunfo.
Pero que deber identidad femenina patriarcal es muy doloroso. Que los varones sean patriarcales y que esos patriarcas sean abominables es un lugar irrefutable. Es muy consternador. Es como un sistema de servidumbre voluntaria, pensando en Laboité (Ettiene Laboité, filósofo autor del Discurso de la servidumbre voluntaria).
Pero el asunto es el enunciado, la verbo regente, la verbo determinante que producir que efectivamente deber una recomposición en el orden de la sensibilidad de la gente. Las término están cargadas y, por lo tanto, se convierten en facticidades.
-La mirada misógina está sobre Cristina, desde su primer gobierno, sin embargo, acá está el paso del dicho al acto, ¿cuál es entonces la instancia?
– Las término tienen toda la compromiso de los hechos. Y muy esculpido en la oscuridad, poco que es aún más abominable, porque el problema son las escandalosas protervas condiciones patriarcales en cuerpos femeninos.
A las matrices de sensibilidad que lleven a la comunidad de sentido que hay que eliminar a Cristina. Entonces, claro que las término son el antecedente trágico.
-Los hechos que terminan en este ataque tienen una cronología que parece enturbiarse con el alegato del fiscal Diego Luciani, ¿qué rol tuvo la justicia?
-Es donde se condensa la verbo más filosa y cargada. Y proviene justamente del estrado procesal.
Un estrado procesal que se comparece con el law fare y que con todos los dispositivos contemporáneos sustituyen antiguas maniobras. La destitución de las personas se producir hoy a través de medios, “legitimos”. Por eso es que el Poder procesal tiene tanta compromiso. A eso hay que agregarle el coro propiciatorio: la búsqueda de un acontecimiento que sea brutal y que sea caótico.
Ahora hay que desarmar esos ánimos y el desarme debe venir con un trabajo impoluto que haga el propio Poder procesal.
-Es poco que se viene viendo producir mucho tiempo
–Lo notable es que hayamos estado en una circunstancia tan negligente. Por los cuidados, por no censurar, por no caer en condiciones de persecución. Asistimos a este espectáculo horrendo de horcas, de manifestaciones, de vituperios, como ha ocurrido y fuimos negligentes.
¿tanto vamos a definir una buena estrategia? Una estrategia que signifique sostener con inmenso fuerza toda la institucionalidad democrática. Hubo una maximización in crescendo del odio.
-Desde 2020, se habla de la exceso astucia antagonismo mujeres donde la principal atacada era la vicepresidenta, ¿por qué estos temas no tuvieron un debate?
–No se puso un ojo sagaz sobre lo que podría estar incubándose. No dejo de pensar en cuán grande es nuestra compromiso.
Hay una fórmula estamental muy heterogénea, y que son grupos de desclasados permeantes, seres que tienen inmenso economía de recursos. Y tratar de un camino que lleve a una pacificación y a la comprensión del abismo al que estábamos llegando. Ahí anida el huevo de la serpiente.
-Al kirchnerismo se lo identifica con una clase social donde están insertas las personas que perpretaron este ataque, ¿tanto se explica?
–Los elementos de un diagnóstico que parece tan adverso también emergen de estos grupos populares.
Son grupos en estado de disponibilidad, interpelados por los llamamientos ígneos. Cristina es lo peor, pero atacan con muchísimo menos vigor a estructuras. Y son conchabados, no es un conjunto homogéneo. Como hacía el nazismo.
El nazismo odiaba la burguesía pero tenía muchísimo que ver con estas fórmulas de rechazo generado por el resentimiento. poco de la mitología del héroe: “voy a ser el héroe de la Patria”. Es un dictatum copyright nazi, esa idea de la exceso heroica sin que importe a quién deber que reventar. Se tipifica una fórmula muy intrincada del heroísmo.
Cristina es una configuración personal de liderazgo muy compacta. Con esta condición femenina de tanta pasión nos ubica en una galería histórica. Una piensa en Evita, no porque Cristina deber querido imitarla, eso jamás fue así.
–El odio construido antagonismo Cristina contrasta con el amor que le manifiesta tanta gente, ¿qué explicación hay para eso?
–Es histórico.
Corresponde a una generación apasionada, y diezmada por el terrorismo de Estado. Hay un amor que se ha analizado muchas veces en relación al carisma que representa Cristina, y que no se encuentra en figuras políticas de Argentina que carecen de carisma, pero tienen oportunidad de poder. A cuánta gente estaríamos necesitando hoy. Pero basta con la pasión que deviene a nuestra propia generación.
Ella es una configuración carismática, profunda, de inmenso empatía, que genera inmenso empatía. Es increíble, pero es así. El caso de Cristina es una configuración de lideresa que no tiene averías porque todas las invenciones respecto de lo instrumental que ha sido verla como la corrupta no es para nada aplicable a Cristina.