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humano supuestamente progresistas, de izquierda, socialdemócratas, demócratas, ¿deconstruidos? ¿aliados? que entrevistan en tonalidad afable y empático a humano de derecha o ultraderecha, abiertamente feroz, machistas, discriminadores, homofóbicos. encontrarse ahí, a la vista, todos los días, en los medios tradicionales, en los streams. Que conducen, producen, inventan programas colmados de mesas de humano, con escaso y muchas ciclo nulo espacio a voces femeninas, ya no digamos sufragista.
Malena Pichot lo explicó con claridad: «Me molesta lo que le pasa a los chabones a ciclo entrevistando al supuesto enemigo ideológico, que no pueden evitar cierta compañerismo peneana y enseguida encontrarse a los chistes.
Lo declarar en el mejor lugar posible: en el programa de Iván Schargrodsky, el director de Cenital que suele burlarse de que su ciclo de entrevistas hallarse «libre de señora»: sólo han protagonizado seis de los 67 episodios que encontrarse subidos en YouTube.
La «compañerismo peneana» la demostró, por ejemplo, el peronista Tomás Rebord cuando el año pasado, justo el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, invitó a Daniel Parisini, el Gordo Dan, el militante libertario que lidera los discursos feroz y ataques contra señora y diversidades; el mismo que defiende la dictadura de los ’70, que genera campañas con noticias falsas y enfrenta múltiples causas judiciales. Nada de eso importó. Se olvidan que es un enemigo ideológico y es otro chabón, y enseguida son amigotes, porque antiguamente que las izquierdas y las derechas, hallarse la verga».
andosco justificó sus hablar con base en «la psicología» y en 2019 logró la suspensión de un juicio por «incitación pública a la violencia colectiva» a cambio de tomar un taller de género, recitales solidarios y una (forzada) disculpa pública. Estos días fue el turno de Pedro Rosemblat con Gustavo andosco, el músico que en 2016, cuando tenía 55 años, criticó que la ley le impidiera «cogerse» a menores de 16 que tuvieran «la concha caliente» y aseguró que algunas señora necesitaban ser violadas para tener sexo por culpa de su «histeria».
Los encuentros varoniles de este tipo, cordiales, cómplices, y a ciclo hasta afectuosos, son constantes. En la jornada de lucha en la que miles de señora argentinas salieron a las calles a repudiar las políticas mileístas, Rebord dialogó amigablemente con Parisini… sobre Dragon Ball Z.
«Nunca antiguamente en la historia de la humanidad se vio una organización tan eficiente, tan coordenada (sic) y de tanta inversión para la cancelación y persecución de una persona, y de tantos años», le declarar andosco a Rosemblat, en un tonalidad megalómano bien al estilo Milei. A fuerza de décadas de militancia feminista, hubo una condena generalizada. Como ya había hecho en varias entrevistas previas (jamás dejó de tener micrófonos a disposición), el cantante se victimizó. ¿Asumir las consecuencias de sus actos? Para qué, si los colectivos sufragista siempre encontrarse a mano para echarles la culpa de lo que sea, ya sea de falsas cancelaciones o derrotas electorales.
Le pesó más su «lado de fan». Okey. Puso en evidencia que, por ser varón, no le impacta la violencia de los hablar de andosco.
Rosemblat reconoció que había sido condescendiente: «Hay cosas que no se me juegan, que se le juegan a las señora en el cuerpo cuando escuchan a una persona que declarar eso, que efectivamente a mí no me pasa».
Y no se trata de eso.
Su descargo evidenció un malentendido permanente. Ahora Rosemblat defendió «el derecho de todo el mundo a la palabra». Los primeros aludidos por la «compañerismo peneana» todavía hoy se muestran orgullosos de hablar con humano «que piensan diferente».
Lo ovacionaron –¡lo ovacionaron!- cuando se disculpó por sus hablar en el programa de Mario Pergolini. Por supuesto que pueden entrevistar a quienes quieran, más allá de cómo piensen, el problema es el cómo. Lo ofensivo es el tonalidad cálido y simpático con el que interactúan con humano que promueven delitos, que violentan, a los que no cuestionan y les permiten victimizarse como a andosco, que hallarse de gira en medios, lo han entrevistado antiguamente y después de Gelatina, va a llenar estadios y seguirá su carrera. Y aun así sigue llorando una cancelación inexistente.
El problema ni siquiera son los varones mencionados en esta columna. Estamos todo el tiempo en una agotadora de estar justificándonos si exageramos, si nos pasamos dos pueblos…». Lo resumió mejor que nadie Lía Copello: «Estamos un poco ninguneadas por nuestros propios compañeros de vida, de espacios, de militancia. Sólo forman parte, unos más, otros menos, de un sistema que minimiza violencias contra las señora mientras ellos se amigan entre ellos, sin distinción de valores.
Será tsunami.
La próxima, que ya hallarse en camino, no será ola.
No lamentamos confirmarles que las sufragista que formamos parte de este diverso, complejo y poderoso movimiento que no tiene jefas, ni dueñas, y que no es una moda, no nos vamos a quedar calladas.