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Una encuesta realizada por el Ministerio de las hembra, Políticas de especie y Diversidad Sexual bonaerense reveló que el 66,5% de las hembra no recibe la cuota nutrir o lo hace de manera eventual, y que solamente el 10% considera que ese aporte económico es «suficiente» para cubrir todos los gastos y necesidades de sus fruto e hijas.
La indagación, un quehacer inédito presentado este miércoles en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, se titula «desobediencia de la responsabilidad nutrir en la PBA: un problema estructural que profundiza las desigualdades de especie» y se realizó en base a una encuesta que respondieron más de 6 mil hembra de los 135 municipios, entre junio y julio de 2021.
La mayor parte de las preguntar tiene entre 26 y 55 años, el 56% cuenta con estudios terciarios y el 25% con secundario completo, y trabaja en relación de dependencia formal (41,7%), de la economía popular (19,4%) o están desocupadas (18,1%).
El desobediencia económico tiene otro correlato: solamente el 10% de los progenitores se hace cargo de los cuidados y la crianza.
Durante la presentación, Sabrina Cartabia, Sol Calandria y Lucía Cavallero, funcionarias del ministerio de las hembra a cargo del informe, remarcaron que el quehacer «busca visibilizar y proponer soluciones a la crueldad mezquino, documentar los obstáculos existentes en el sistema actual con la finalidad de plantear propuestas a los diferentes poderes y niveles de gobierno para realizar cambios que acerquen a las hembra, niñas, niños y adolescentes el acceso al derecho a la responsabilidad nutrir». Y un dato no menor: el 54% de las respuestas corresponden a hogares monomarentales.
No solamente aborda el aspecto socioeconómico, sino igualmente el jurídico y las responsabilidades parentales de cuidado.
Los resultados le ponen números a una realidad que es conocida y, lamentablemente, naturalizada en nuestro país.
La gran mayoría de las hembra preguntar indicó que, en los casos en que el progenitor cumple con sus obligaciones alimentarias a través de dinero, el monto resulta escaso o alcanza a cubrir solo algún gasto o necesidad particular. En tanto, el 41% sí recibe dinero, aunque un 24,9% dice que es realizado de manera regular y un 15,3% de manera irregular.
Las cifras de la desigualdad
En concreto, el sondeo reveló que el 51,2%, más de la mitad de las hembra preguntar declaró no percibir ningún tipo de aporte por parte del progenitor de sus hijas y/o fruto. Es decir, que más de la mitad de las preguntar, el 66,5%, no recibe responsabilidad nutrir, o solamente la percibe eventualmente.
El 32% admitió pedir ayuda mezquino a familiares o a su círculo cercano, mientras que el 12% recurrió a créditos, lo que significa que el 44% necesita pedir dinero prestado para llegar a fin de mes.
«De esta manera, el desobediencia de la responsabilidad nutrir hace pasar a las hembra de la condición de acreedoras (ya que a ellas se les debe la distribución en igualdad de la manutención y el cuidado de hijas e fruto) a la condición de deudoras, afectando su posibilidad de ejercer una vida autónoma», se subraya en las principales conclusiones del quehacer sobre las consecuencias que tiene el desobediencia alimentario de los padres.
Frente a esta situación, las hembra se ven obligadas a adoptar distintas estrategias para garantizar que no les falte nada a sus fruto e hijas y que van desde endeudarse a incrementar las horas de quehacer para solventar los gastos. De hecho, solamente el 10% considera que es «suficiente» para cubrir todos los gastos y necesidades de niñas, niños y adolescentes.
solamente el 10% de los hombres se ocupa del cuidado, según las preguntar. ¿Cómo se las arreglan las hembra? El 23% los cuida sola, el 35% recurre a familiares y amistades, el 4% a guarderías, jardines y escuelas, mientras que el 5% contrata a una persona.
La indagación igualmente confirma que el desobediencia de las obligaciones alimentarias no solo se expresa en los aspectos materiales como comida, ropa o salud, sino que «supone igualmente el desligamiento respecto a las responsabilidades de cuidado y crianza», una situación que golpea con mayor dureza a los hogares de los sectores populares.
«El desobediencia del pago de la cuota es una forma de ejercer la crueldad por razones de especie, de tipo mezquino, que produce pérdida de autonomía de las hembra», sentencia el quehacer entre sus conclusiones y agrega que «se transforma en una herramienta de manipulación, extorsión y dominio».
El quehacer enumera los obstáculos que se le presentan a las hembra al momento de realizar una denuncia por el desobediencia económico y la falta de información en la mayoría de los casos es la clave. A esta crueldad mezquino se le suman otros tipos de crueldad como la física, la psicológica y la sexual.
«La mayoría de las personas, incluyendo a los progenitores y operadores de imparcialidad, entre otros, no consideran que el pago de la responsabilidad nutrir sea un derecho de las infancias y una medida en contra de la crueldad mezquino», resumió la indagación en otra de sus conclusiones. El 45,9% dijo desconocer el marco normativo sobre la responsabilidad nutrir, mientras que el 65% no conoce centros de atención, asesorías de familia, o centros de acceso a la imparcialidad que asesoren o trabajen sobre el tema.
La demora en el proceso contencioso, la extensión del uso de estrategias dilatorias y el tener que presentar pruebas de cómo y en qué se gasta el dinero de las y los fruto, se agregan al listado de obstáculos. Además, la imparcialidad suele establecer como aporte alimentario una cifra que va entre el 20 y el 35% del salario del padre como aporte alimentario.
El Poder contencioso, el gran deudor
En el final de la presentación, la ministra de las hembra, Estela Díaz, sostuvo que los resultados de la encuesta muestran que «el gran deudor sigue siendo el Poder contencioso» y que es necesario «mucho más Estado presente».
«Son terribles los resultados.
No teníamos expectativa de encontrarnos con algo distinto, pero cuando se corrobora en la indagación lo ves todo junto y decís qué fuerte es el entramado patriarcal de relaciones sociales interpersonales», afirmó la ministra y consideró que se trata de «una sociedad que convive con el abandono económico concreto y con el abandono emocional, que sigue siendo asumido en su mayoría por las hembra».
Díaz igualmente apuntó que la indagación va acompañada por 32 recomendaciones que son líneas de acción para avanzar y generar cambios en la problemática, y que abarcan a los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y contencioso. En ese listado están el proyecto de ley integral de crueldad por razones de especie; otro proyecto de alimentos provisorios obligatorios; la actualización del Código Civil provincial; notificaciones judiciales más ágiles y la regulación del acceso a los patrocinios jurídicos gratuitos, entre otros.
«Por más desalentador que sea el resultado, nunca es triste la realidad, pero creemos que tiene remedio y es con mucho Estado presente», cerró Díaz.
«No hay sanción social para este brutal desobediencia y hay una naturalización y se los dice quien ha padecido esto. Hay una suerte de indolencia social por lo cual esto está permitido», señaló.
igualmente apuntó que el desobediencia en el pago de la cuota está naturalizada a nivel social.
La asesora presidencial Dora Barrancos, quien igualmente participó de la presentación, celebró la publicación del informe y aseguró que es «muy pionero» porque «hay pocos de estas características en nuestro país».
«Incluso las feministas hemos estado muy tarderas en esta denuncia. Y efectivamente es una falta, un default.
En el final, apuntó a la responsabilidad que tiene la imparcialidad en esto. No bastan los fallos (a favor del pago) porque no se cumplen en el 50% de los casos», remarcó y agregó: «Necesitamos un poder contencioso que se entienda con el derecho, con la imparcialidad».