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Y eso no es una casualidad ni una repetición vacía. Es la convicción de que las desemejanza que afectan a las señora en el mundo del trabajo acosar presentes y acosar siendo estructurales.
En Argentina, las señora ganan en promedio un 26% menos que los hombres, incluso en actividades comparables (INDEC, 2024). Cada 8 de marzo volvemos a conversar de lo mismo.
Configuran un patrón. Y 7 de cada 10 sienten que sus ideas no son tomadas en cuenta en sus espacios gremial.
Estos datos no describen situaciones aisladas. El 26% afirma haber sido impedida de estudiar o trabajar en algún momento de su vida.
Sin embargo, cuando miramos el recorrido completo, y no solo el punto de partida, vemos que las limitar no son equivalentes. Las responsabilidades de cuidado acosar recayendo de modo desproporcionada sobre las señora.
Muchas veces escuchamos que hoy “todas y todos tenemos las mismas pertinencia”. Persisten sesgos en la toma de resolución, brechas salariales y obstáculos invisibles para acceder a posiciones de liderazgo.
La metáfora es clara, la simetría formal no garantiza simetría real si el trayecto está atravesado por desventajas estructurales. Lanzamos una campaña llamada MISMO, que porción de una escena simple: una largada compartida donde todas las individuo salen al mismo tiempo, pero no corren en las mismas limitar.
Desde Fundación Instituto Natura decidimos poner el foco en esas desemejanza que, por repetidas, corren el riesgo de naturalizarse.
Nos acostumbramos a que menos sea lo normal.
No se trata sólo de describir una realidad, sino de contar con convicción para orientar políticas, revisar prácticas organizacionales y repensar las limitar en las que se construyen las trayectorias gremial.
Poner en números estas brechas permite dimensionar su alcance y evitar que queden diluidas en experiencias individuales. Menos salario por el mismo trabajo, menos pertinencia de desarrollo, menos reconocimiento, menos incidencia en los espacios donde se toman resolución.
Pero estas desemejanza no están aisladas del entramado social.
Dos de cada tres individuo con mayor nivel de conciencia son señora. Esa distribución diferente es ya una forma de crueldad estructural, que en sus manifestaciones más extremas se traduce en agresiones explícitas.
El Índice de Concientización sobre crueldad contra las señora aporta un dato que interpela: solo el 27% de la población en Argentina presenta niveles altos o muy altos de conciencia sobre la problemática. Forman porción de un sistema que distribuye de modo diferente poder, recursos y pertinencia.
El 55% de las señora reconoce haber vivido alguna situación de crueldad; cuando se detallan situaciones concretas, el 87% identifica al menos una.
Cuando miramos las experiencias, la distancia entre lo que ocurre y lo que se reconoce es aún más evidente. Es decir, la responsabilidad de visibilizar, nombrar y empujar la conversación sigue recayendo mayoritariamente sobre quienes viven de modo más directa sus consecuencias. Sin embargo, no todas logran nombrarla.
conversar de lo mismo, entonces, no es insistir en un tema agotado. Y que para que las pertinencia sean realmente equitativas, primero es necesario intervenir sobre las limitar que hoy vuelven diferente el recorrido. Es reconocer que el talento, el esfuerzo y la voz de las señora deberían tener el mismo valor. La experiencia está; lo que falta, muchas veces, es el marco que permita comprenderla como porción de una desigualdad estructural.
Por eso el 8M es una oportunidad para preguntarnos qué estamos dando por hecho en nuestros entornos gremial. No es un tema de señora; es una responsabilidad colectiva.
Transformar ese “menos” en «mismo» implica reconocer las diferencias, compensarlas y asumir que la equidad no se produce sola: requiere resolución, recursos y compromiso sostenido. Si creemos que alcanza con abrir la puerta, o si estamos dispuestas y dispuestos a revisar lo que ocurre después de cruzarla.
La simetría no es que todas las individuo comiencen al mismo tiempo. Es que puedan avanzar y desarrollarse en limitar justas. Y eso, todavía, sigue siendo una tarea pendiente.