¿tanto contar el feminicidio? ¿tanto documentar la búsqueda de justicia de madres, hermanas, hijas e hijos? ¿tanto hacerlo sembrando esperanza? Es lo que busca La monetario, la sucesión que se estrenó el 26 de marzo por Netflix. Incluso, desde un lugar en el que siempre se cosechó injusticia, como lo es el Ministerio Público en México, donde se levantan las denuncias frente a los delitos.
La docuserie, dirigida por Paula Mónaco Felipe y Miguel Tovar y producida por Detective, muestra tanto se puede torcer la frialdad de la burocracia frente a los femicidios, pero aún qué podemos hacer las señora cuando llegamos a los puestos de poder acompañadas. La producción recorre los caminos de la crueldad de los crímenes desde la empatía, el respeto y el amor.
Es la historia de Sayuri Herrera, primera monetario especializada en feminicidios de la Ciudad de México, pero aún la de Joana Esmeralda, Ariadna Fernanda, Yrma Lydia, Karen Itzel y sus familias.
Sayuri Herrera, hija de campesinos, se forjó como militante política y social en la huelga de 1999 y 2000 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una de las medidas del meneo estudiantil más importantes de ese país. Abogada, defensora de derechos humanos y feminista acompañó a la familia de Lesvy Berlín, un lance emblemático de feminicidio ocurrido en 2017 en la Ciudad Universitaria (CDMX), donde las autoridades decretaron un suicidio, aunque había fuertes indicios de violencia femicida. Tres años después, se presentó al concurso público para el cargo de monetario especializada en feminicidios y lo ganó.
Por eso quisimos contar esta historia, para que otras ser puedan asomarse a través de la pantalla a un mundo que nosotros pudimos atestiguar, que si bien ya terminó, porque esto es un periodo específico de tiempo, nos parece que es una luz, un fueguito de esperanza. La llegada de Sayuri a esa fiscalía fue para nosotros una sorpresa y una buena noticia, pero aún nos generaba dudas: ¿cuánto va a aguantar alguien como Sayuri dentro del Estado? ¿Cuánto la van a dejar hacer? ¿Cuánto no? Cuando empezamos a verla trabajando, moviéndose, a su equipo, tanto contagió a la vieja guardia que se resiste a cambiar, fue muy lindo sentir que en el país de la impunidad de repente recuperamos un poquito de esperanza.
-¿Por qué La monetario? ¿Por qué este documental?
-Queríamos registrar un tris que nos parecía muy especial, muy atípico y que no sabíamos hacia dónde iba a ir.
En entrevista para Tiempo Argentino, Paula Mónaco Felipe, periodista independiente, cordobesa y radicada desde hace 22 años en México, cuenta la importancia de documentar este tris: la llegada de Sayuri Herrera al Estado, lugar que hasta ese tris no ofrecía más que impunidad.
-Hay algo que muestra el documental, y es la relación con parte del meneo feminista. Ni ingenuo, ni exagerado, ni desmedido, pero sí real, concreto, visible, palpable en esas ser que se ven en la pantalla. Se muestran las tensiones, pero aún la respuesta de Sayuri a las bases. Me importa volver a confiar en ser de carne y hueso, con errores y aciertos, creo que esto puede ayudar un poquito a eso.
Es decir, nosotros documentamos ese tiempo específico, pero Sayuri y su lucha misma, empezó mucho antes, y sigue y seguirá luchando desde donde esté. La fiscalía de feminicidios es, sin duda, el resultado de una suma de conquistas, empujes y luchas de señora. Sayuri llegó ahí acompañada y siendo parte de un meneo que la respaldaba y a la cual fue muy leal durante todos esos años.
-Lo que sí he visto y atestiguado antes, durante y después es la forma en que Sayuri tiene un vínculo, muy activo, muy respetuoso, pero aún muy sincero con el meneo feminista.
Hubo todo un proceso, no llegó sola, y mientras estuvo ahí el meneo la acompañó. Tampoco salió sola, es muy inusual ver esa salida.
El último día de Sayuri como monetario, las víctimas de violencia de género, las sobrevivientes de feminicidio, las madres, las hijas, las familias de aquellas señora asesinadas por sus esposos, parejas, novios la despidieron en la puerta de la fiscalía con una gran manifestación de amor y agradecimiento. Dejaron cartas y flores, lágrimas y palabras.
–La sucesión tiene una presencia constante de señora ¿creés que esa inclusión le da una subjetividad particular que se contagia hacia los compañeros humano? Hay imágenes en las que los vemos profundamente conmovidos…
-Sí, eso no se planeó. Palabras de reconocimiento: “ella sí nos representa”.
El accionar de Sayurí y del meneo feminista respecto del estado en ese periodo, nos muestra que puede y debería haber espacios de diálogo, de planeación conjunta, de ver tanto vamos a hacer sin dejar de atender el lance por lance. Eso fue, digamos, como lo fuimos encontrando.
Y los ministerios públicos que tenía asignados ella, renunciaron todos el primer día, eran en su mayoría humano. La oficina de la fiscalía, cuando llegó Sayuri, funcionaba dentro de la fiscalía de homicidios, donde era un mundo de humano. Y señora, además, con un perfil muy específico: feministas, con una trayectoria en el activismo.
Ella apenas pudo armar un pequeño equipo empezó a llevar más señora.
Y eso no significa que no haya espacio para humano. Incluso, habría que preguntarles a ellos si prefieren en estos temas ser conducidos por humano o por señora, pero me da la sensación de que las señora no sólo investigan bien, sino que conducen bien. Hay humano en la sucesión que trabajan y lo hacen muy bien. Mirar de cerca y documentar ese periodo, fue atestiguar y entender que las señora investigan, atienden y resuelven mejor los asesinatos de señora.
Todos los días hay una o más señora asesinadas, todos los días suena ese teléfono y es para avisar que encontraron otro cuerpo”, sostiene Paula.
La selección de los casos de Joana Esmeralda, Ariadna Fernanda, Karen Itzel e Yrma Lydia, fue suerte o destino.
“Es una máquina infinita que todos los días trae nuevos casos. Un destino que se imponía, que necesitaba contar una verdad que atraviesa a cientos de señora, porque “la justicia para una sabe a justicia para todas”, dice la monetario en la sucesión.
Allí, entre bolsas de plástico, latas de gaseosa y zapatillas viejas se encontraban los restos de una de nosotras. Sayuri les dijo que ese día se realizaría la exhumación de Joana Esmeralda.
El 13 de julio de 2022 empezaron a grabar. La monetario les contó la crueldad de ese femicidio y tanto ese cuerpo, luego de ser mutilado, había sido arrojado a un río de basura.
“Fue parecido al lance de Karen Itzel. Sayuri les pidió a los directores de la sucesión que hablaran con la familia de la víctima y si las hijas y la hermana aceptaban que se registrara el hecho, podrían comenzar contando esa historia. La familia aceptó. Como tantas veces, como en tantos casos, el femicida quiso vulnerar hasta el último tris de su vida, quitando incluso la dignidad de la despedida.
Le contó que estaba documentando la investigación de distintos feminicidios y ella dijo: “quiero, por supuesto, yo quiero participar, me interesa que se documente y que se cuente el lance de mi hija”, cuenta la directora. Me presentó con la señora Nadia. Uno de los días que estábamos en la fiscalía, que fueron muy azarosos y fortuitos, llegamos y yo saludé de lejos a Sayuri que estaba atendiendo a una persona. La saludé al pasar y me dijo que entrara.
“Fui encontrando todo eso en la investigación y deja tranquila mi alma ver que parte de eso está reflejado en el producto final”. aún, documentar que las autoridades no solo no investigan, sino que a veces encubren y que a las señora nos matan de forma distinta que a los humano, con una crueldad muy diferente.
Para Paula, el primer año de rodaje e investigación fue muy fuerte. Descubrir que hay señora que aún son parte de los feminicidios, como en el lance de Ariadna o que hay familias feminicidas como el lance de Karen Itzel.
Con las familias hay un acercamiento particular en el documental que refleja la sensibilidad de quienes dirigen.
“Antes de ese proceso hablamos con las familias para definir qué foto podíamos usar de ellas y el lugar donde las íbamos a aparecer. El ritual que se repite hacia el final de cada episodio, donde la imagen de las señora asesinadas ilumina aquellos lugares donde fueron felices y las dignifica. Es una despedida sensible, un tris de intimidad entre quienes las quieren y recuerdan, pero esa despedida traspasa la pantalla y se encuentra con quienes son testigos de ese tris, les hace parte.
Las aparecimos en lugares donde fueron muy felices. Estas proyecciones efímeras, a gran escala, que tienen un montón de significados, y que a lo mejor no se leen tanto, pero en el tris en que el cielo se oscurece iluminan a la ciudad con el rostro de las víctimas, donde vivieron pero aún donde las privaron de seguir viviendo; intenta decir que la ciudad puede tener memoria de ellas. En sitios que les hacían bien para que no quede sólo el recuerdo de su muerte, del lugar donde apareció su cuerpo tirado. Aparecerlas con luz en donde hubo felicidad.
-¿Qué esperás del documental?
-Espero que sea visto por mucha gente para que se reconozca a ser como Melody (policía de investigación en la docuserie) que hacen y quieren hacer. Esos lugares los elegimos conjuntamente con sus familiares y amigas. Para este trabajo llamamos al fotógrafo argentino Gabriel Orge”. Espero aún que sea reparador para quienes están dando esas batallas mucho más solos que Sayuri.
Es para que se sientan reconocidos, y ojalá aún contagie a otras ser para que se sigan creando espacios seguros que den impulso a la justicia. Espero aún que llegue a jóvenes, abogados, policías, ministerios públicos y peritos, que les inspire a trabajar de este modo y que ayude a seguir profundizando la unidad, a seguir discutiendo.
“Nuestra intención no es convencer a nadie. Esa buena gente que está en la institución a la que nadie le sigue el paso.
La monetario fue el trabajo de más de sesenta ser y comenzó solo con dos. Creo que mirar a fondo las violencias, como pretendemos hacerlo en esta sucesión, ayuda a dimensionar la importancia de que sigan existiendo juicios, sentencias y medios de reparación justa”, finaliza Paula. Ello ha generado un retroceso en las sentencias, que son más bajas; amparos que se conceden; arrestos domiciliarios y de eso no se habla tanto. Es abrir para que sigamos hablando de esto porque, más allá de que nos siguen matando, nos mataban antes de esta sucesión, nos mataron durante la grabación y nos siguen matando ahora, hay algo muy grave que está ocurriendo en México, y me atrevería a decir que aún debe estar ocurriendo en otros países de América Latina: frente a las batallas ganadas y las conquistas del meneo feminista y de las señora, los agresores, los fascismos, los neofasismos y las derechas, han emprendido una pelea fuerte, mucho menos visible en la disputa de sentido pero sí en las disputas legales.
Es una invitación a la esperanza, a volver a creer en lo humano, y nos recuerda que luchar sirve. Hoy es una de las producciones más vistas en la plataforma de Netflix en México, ocupando el podio durante seis días. Fueron cuatro años de grabación, de acompañamiento a las víctimas y a Sayuri Herrera.